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LA HISTORIA DE LA REPúBLICA

Chumel Torres

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Fragmento

LOS
PRIME
ROS
PUE
BLOS

Está muy bien el México de hoy en día,

con sus éxitos como...

como los dorilokos y sus fracasos como Veracruz, aunque a todo esto...

¿Cómo llegamos aquí?

¿Nos hizo aparecer papito Dios?

¿Atravesamos por el Estrecho de Bering?

¿Llegamos en Uber?

Quizá nunca lo sepamos.

(Aunque la respuesta correcta es la del Estrecho, o sea, sí sabemos.)

Imagínense que antes de tener una CDMX con dos contingencias ambientales por hora, todo esto era un paisaje tranquilo, verde, cielo no contaminado, agua cristalina, fauna haciendo cosas de fauna y otros bonitos elementos que no voy a nombrar por miedo a que esto se convierta en literatura erótica para cochinos hípsters ovolactovegetarianos.

Recibe antes que nadie historias como ésta

De manera que, les cuento, hace aproximadamente veinte mil años, y desde el norte (porque todo lo malo viene del norte, perdón), llegaron los primeros pobladores, caminando bien quitados de la pena para de repente terminar viviendo aquí y siendo una molestia para el ecosistema. Como cuando tus tías de Torreón te visitan y le empiezan a buscar trabajo a los primos porque “aquí está muy bonito y tranquilo y ¿a poco no estaría padre que toda la familia viviera cerca, mijo?”.

Estos primeros pobladores se distribuyeron por todo el territorio y varios se asentaron en lo que hoy es México, siendo lo más común que comenzaran viviendo en cuevas (tradición que al día de hoy se mantiene en ese agujero en la tierra que llamamos EdoMex).

El tiempo pasó y aprendieron a hacer uso de las semillas para producir alimento, lo que los llevó a asentarse en los mejores sitios para esta labor.

Así es como se fueron organizando y creando las primeras comunidades, que crecieron y desaparecieron a ritmos distintos, a veces empalmándose unas con otras y a veces ni siquiera coincidiendo geográfica ni temporalmente. Como el amor.

Algunas crecieron para ser civilizaciones completas, de las cuales vale la pena mencionar a las más destacadas, éstas son sus historias. Bienvenidos a “La Ley y el Orden, Unidad de Civilizaciones Indígenas” (Tun Tuun).

LOS OLMECAS

Son esos que sólo recuerdas vagamente por lo de las cabezotas de piedra que medio sabes que hicieron y has visto en dibujitos de tu libro de texto pero no sabes nada más (aceptémoslo). Ellos fueron una de las primeras culturas originarias. Esto es importante porque implica una identidad propia que no se deja influir por otras culturas para generar sus propios sistemas, es decir, era una cultura fuerte e independiente que no necesita de un hombre para sobrevivir y puede cargar el garrafón solita.

“Pero, Chumi,

¿de dónde viene el nombre olmeca?”

Sí, les voy a contar, pero antes de eso les pido seriedad. Pase lo que pase no vayamos a perder la clase y reírnos de cualquier cosa. Los aztecas bautizaron como “Olmán” la tierra donde se encontraron, y eso en náhuatl significa “tierra de hule”. O sea que eran huleros. (No se rían, les dije).

En fin, los olmecas llegaron al valle de México y alcanzaron su periodo de esplendor por ahí del 400 a.C., al sur de Veracruz y junto a Tabasco (en ese entonces no se llamaban Veracruz ni Tabasco y no les había hecho tanto daño el PRI).

Los huleros (hehehe) habitaron principalmente alrededor de tres centros ceremoniales: iniciaron en San Lorenzo —primer asentamiento—, luego fueron a La Venta —cuyas ruinas Pemex se encargó de destruir para hacer un aeropuerto porque NO había otro lugar para hacer el aeropuerto, supongo— y de ahí pasaron a Tres Zapotes. No uno, ni dos, TRES zapotes, señores.

Ellos se dedicaban a la agricultura, a la caza, a la pesca y, según algunos teóricos, hacían canales de YouTube (por confirmar).

Por “algunos teóricos” me refiero a mis amigos youtuberos mexicanos, que no tendrán mucha idea de nada remotamente educativo, pero sí parecen producto de tiempos menos desarrollados, la verdad.

Mira, en primer lugar, es una broma. En segundo, es peor cuando los defiendes diciéndoles “nuestros”. Y por último, seamos serios, hay vloggers que parecen tlatoani de Chimalhuacán. Prosigamos.

Entre otras cosas, los olmecas desarrollaron un calendario, una escritura propia, definieron el número cero, la brújula y, es muy posible, son creadores del juego de pelota. Y el velcro y el horno de microondas, ¿por qué no?

Pero, todo principio tiene un fin (o al menos eso aprendí leyendo frases inspiracionales en Facebook), y eventualmente los olmecas llegaron al suyo, transformándose en otras culturas, como la maya, la azteca y la inca, entre otras.

Podríamos hablar de los teotihuacanos y zapotecas, pero francamente le quiero exprimir más dinero a la editorial en un próximo libro. Digo, no nos da tiempo ahorita.

MAYAS PIBIL

Y un día, los mayas. Ellos bajaron del norte de la República para asentarse cerca del río Usumacinta, porque ya sólo les faltaba juntar pokemones de agua. Principalmente ocuparon la zona de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Chiapas, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. O sea, había mayas por todos lados; vaya, su territorio era de alrededor de trescientos mil metros, incluso hablaban lenguas diferentes (aunque similares... como un sonorense tratando de entender a un chihuahuense).

—Pues sí, pero los mayas lo perfeccionaron, algo así como cuando los gringos inventaron la hamburguesa pero nosotros le pusimos guacamole. ¡TOMA ESO, NEWTON!

Retomando: a los mayas les servía aquello de ser geeks, porque le encontraban aplicaciones prácticas a su conocimiento. Por ejemplo, un día se dieron cuenta de que las avispas picaban y los piquetes no estaban padres; la conclusión lógica fue agarrar nidos de avispa y aventárselos a los enemigos en las batallas. Pudieron usar abejas también, pero la verdad les dolía mucho el recuerdo de Mi primer beso porque ya desde entonces la pasaban muy seguido en Canal Cincotl y los había dejado traumados.

Además de calendarios más acá y armas sacadas de un episodio de Los tres chiflados, también eran buenos para eso de la construcción, llevando a cabo proyectos de centros ceremoniales que al día de hoy siguen en pie y son una importante atracción turística. Algunas de sus ciudades más importantes fueron: Tikal, Chichén Itzá, Uxmal, Palenque, Bonampak, TetraPak, Mars Attacks, Rattata y otras más que definitivamente no me estoy inventando.

Si bien el esplendor maya terminó por ahí del siglo X d.C. (diez, cabrón), la cultura no desapareció, todavía hay comunidades y pueblos mayas en el sur del país, a los que por supuesto tratamos con todo el respeto que se merecen por haber sido formadores de lo que somos hoy en día. Constantemente les demostramos que sus derechos nos importBROMAAAAAAA, súper viven en la pobreza y los vemos como paisaje nomás para tomarles fotos y a veces comprar tarjetitas de un kilo de ayuda. Es más, nos importan tan poco que dejamos que la primera dama de Chiapas sea una güera de cabeza hueca sin méritos ni inteligencia política: Manuel Velasco.

Mientras tanto, alguien había encontrado un pantano perfecto para construir su capital...

LOS AZTECAS

Los Lannister del lago de Texcoco. Los Avengers de Tenochtitlán. Los Chicago Bulls del juego de pelota. La cultura más po ...