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COMENZAR DE NUEVO

Manuel Turrent / Tere Díaz

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Fragmento

CAPÍTULO 1
INICIA EL PROCESO

Por diversas razones, recuperarse de una separación puede durar distintos tiempos. Sin embargo, nos atrevemos a decir que entre seis meses y tres años es suficiente para reponerse de un quiebre amoroso.

Ahora que sientes el dolor del rompimiento tienes dos opciones: despreciarlo y desperdiciar la invitación a evolucionar, o usarlo como motivación para conocer quién eres hoy y qué eres capaz de hacer.

Generalmente, al terminar una relación amorosa el dolor obliga a examinar el pasado. Para aquellos que cargan con una pérdida no resuelta, el duelo amoroso puede tornarse particularmente difícil, pues reactiva las experiencias de abandono, rechazo o separación vividas previamente.

Son muchos los síntomas que puedes experimentar en esta etapa: sentirte emocionalmente agotado, tener insomnio, perder el apetito, bajar de peso o, por el contrario, comer compulsivamente. Son comunes también los cambios rápidos de humor, la sensación de pérdida del sentido de realidad y la experiencia de desconexión emocional. Todas son estrategias del cuerpo y la mente para no sufrir demasiado. Experimentarlos es parte natural de lo que estás viviendo, y podrás manejarlos mejor si los reconoces y admites. Un duelo no resuelto ejerce tensión sobre tu cuerpo; la prolongación ese estado puede llevarte a un sinsentido total de la vida, con manifestaciones autodestructivas.

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Para atravesar esta primera etapa te será muy útil identificar las cinco fases del duelo:

Fase 1 La primera reacción a la pérdida es la negación. Es cuando dices: “esto no me está pasando”. Fase 2 Conforme uno empieza a aceptar el final de la relación se desarrolla una sensación de enojo. En un principio se canaliza hacia adentro, deprimiéndote, para después redirigirse hacia afuera, contra otras personas. Fase 3 Al inicio, enfrentar que la relación amorosa ha terminado provocará que empieces a negociar en tu interior, al estar aún renuente a dejarla ir. Esta fase es peligrosa para el proceso de separación porque puede impulsarte a regresar a la relación por motivos equivocados. Fase 4 Esta fase consiste en dejar ir la relación y se asemeja en cierto sentido a la oscuridad antes del amanecer. Es un periodo de crecimiento personal que te impulsará a construir una identidad más sólida.
Saber que la depresión que sientes tiene sentido y un final, evitará que te instales en este estadio y que lo vivas como un retroceso. Por el contrario, piensa que es el inicio del siguiente punto. Fase 5 En el momento de la aceptación reconoces con serenidad haber perdido la relación. En esta etapa empiezas a sentirte libre del dolor emocional del duelo.

El reconocimiento de las fases del duelo te permitirá transitar el camino con un mínimo de temor y ansiedad. Saber que hay un trayecto que tienes que recorrer y que ya ha sido atravesado exitosamente por otros genera seguridad en ti.

¿Separarme yo? ¡Nunca!

Nadie planea separarse y la mayoría de nosotros, cuando nos encontramos en ese momento, tendemos a minimizarlo o negarlo. Pero la ceguera no es la solución.

Una comparación que puede explicarte lo ocurrido es la siguiente: la pareja se parece a un puente, las dos personas que la integran representan los cimientos en cada extremo de éste y la relación es el arco que conecta estos cimientos. Cuando se presentan cambios en uno o ambos cimientos, se ejerce tensión sobre el puente. Algunos cambios son demasiado grandes para que el puente los soporte y éste se desquebraja. Dichos cambios surgen a partir del crecimiento personal, de la trayectoria educativa de cada miembro de la pareja, por cambios de actitud ante la vida, entre otros.

Dos de las habilidades que valdría la pena aprender en nuestra vida es cómo construir ese puente con cimientos sólidos y qué estrategias utilizar para evitar que el paso del tiempo lo venza. ¿Y dónde recibimos educación y capacitación para estas dos misiones? En la mayoría de los casos, esto lo hemos aprendido a temprana edad, a partir de lo vivido en nuestras familias. Realmente son pocos los que han recibido capacitación acerca de cómo tener una vida de pareja satisfactoria.

Si bien en un nuevo encuentro amoroso podrás crear una relación plena y acorde con sus significados y propósitos, es importante que sepas que todas las relaciones amorosas tienen fisuras en sus cimientos y, en muchos casos y por muchos motivos, éstas pueden terminar en rompimiento.

Probablemente hoy es difícil para ti ver las fisuras que existían en tu pasada relación y, más aún, entenderlas: tu trabajo personal y el paso del tiempo te darán una mejor comprensión de lo sucedido. Sirve, además de preguntarte por qué falló tu relación, cuestionar qué te llevó a elegir a esa persona como pareja.

Algunas personas que se casan por razones equivocadas se describen a sí mismos como medias personas que tratan de convertirse en una persona completa al encontrarse con el otro. Esta expectativa de seguridad y satisfacción, de cercanía y totalidad, se ve frecuentemente frustrada, y su efecto es la asfixia del verdadero amor. Por otro lado, dos personas completas capaces de enfrentar la vida solos tienden a tener una relación mucho más dinámica que la resultante de dos medias naranjas que se juntan intentando completarse. Ser una persona madura y satisfecha consigo misma y con su vida es una tarea personal y un trabajo impostergable, más aún tras haber vivido un rompimiento amoroso.

Es momento de mirar hacia tu futuro. De nada sirve que te detengas en el pasado. Intenta decirte: “hice lo mejor que pude con lo que sabía y con las herramientas que tenía en ese momento” y déjalo ir. Es hora de trabajar con el hoy y luego el mañana. Paso a paso.

Aceptar que se acabó

Es probable que tu relación se haya fracturado al grado de llegar a una separación, quizá, si estás casado, estás pensando en el divorcio. En ocasiones la distancia puede servir para cambiar los viejos patrones de interacción. Si éste es tu caso, no te precipites en volver a vivir juntos si ambos no han realizado un proceso de reflexión y de cambio. Un apresuramiento impedirá transformar lo que ya no funcionaba. Por esta razón, te recomendamos escalar “la montaña” que aquí describimos, antes de abrir la posibilidad de regresar con tu antigua pareja.

No es fácil asumir errores que se dieron en el trayecto: omisiones, falta de escucha, discusiones y desgastes innecesarios. Es difícil, también, ver que las decisiones que cada uno tomó los llevaron por caminos diferentes. Pero es mejor reconocerlo antes de forzar una reconciliación que puede desembocar en una nueva desilusión.

Aceptar que tú fuiste parte del problema y que tuviste un papel en el romp ...