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A LUPITA LE GUSTABA PLANCHAR

Laura Esquivel  

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Fragmento

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image" style="max-width:100%;" src="https://www.megustaleer.mx/fragmentos/MMX-006171/images/bg005_01.jpg"/>background image background imagebackground imagebackground imagePodía pasar largas horas planchando sin dar muestras de agotamiento.Lo consideraba su mejor terapia y lo hacía diariamente…… incluso después de un largo día de trabajo.6 background imagebackground imagebackground imageLa pasión por el planchado la heredó de su madre.Lupita seguía al pie de la letra el ritual, que daba inicio con el correcto rociado de la ropa.Las modernas planchas de vapor no requerían que la ropa fuera rociada previamente, pero para Lupita no existía otra manera de planchar…… y evitar el rociado representaba un sacrilegio.¡En la madre!7 background imagebackground imagebackground imagePuta madre, ahora sí se me hizo bien tarde.No voy a llegar a ver a Inocencio…No sé por qué me engaño. Ni mevoltea a ver.Ay, y sigo igual o peor de gorda. Y pensar que dejé que el pinche capitán Arévalo me manoseara para convencerlo de cambiarme el turno. Y todo para que Inocencio vea que sigo igual de marrana.Perdón por las groserías, virgencita.8 background imagebackground imagebackground imageLupita conocía el miedo. Lo había experimentado miles de veces. Lo olía, lo percibía, lo adivinaba ya fuera en ella o en otros.Cual perro callejero lo detectaba a metros de distancia.Por la forma de caminar, sabía quién temía ser violada.Quién temía ser discriminado.Quién le temía a la vejez.Quién a la pobreza.Quién alsecuestro.Si me apuro, igual y sí los alcanzo; luego el señor delegado se atrasa en estos eventos…Puta, nomás que me vengo meando. Le podría pedir a la doña de la fonda que me deje usar su baño. No. No haytiempo.Vaya, todavía está el coche del delegado. 9 background imagebackground imagebackground imagePero no había nada más aterrador para ella que el miedo a no ser amada. A pasar desapercibida.Vámonos, Inocencio.Sí, señor delegado.A ser ignorada.Lupita conocía el miedo, bien que lo conocía.Nos vemos al rato. Te amo…Pero nunca, en toda su vida, había conocido miedo como éste.10 background imagebackground imagebackground imageA partir de ese momento estalló el caos.Aaaarrgggghhhll…11 background imagebackground imagebackground image¡Señor delegado!No...Nadie disparó en contra del delegado.No hubo ninguna explosión.¡Necesito una ambulancia! ¡Ya!¡El celular!No se lo vayan a chingar. Mejor lo guardo.12 background imagebackground imagebackground image¡Llamen a la policía!¡Chale! ¡Está muerto!Ella es policía, ¿no? ¿Por qué no hace nada?Será policía, pero se meó la puerca...Lupita conocía el miedo. No entiendo... no se escuchó ningún balazo... nadie se le acercó...13 background imagebackground imagebackground image¡Mi amor! ¿Estás bien?Claro. Tenía que ser casado.Ahorita vengo, mi amor.Lupita, ¿verdad? Tome, mi mujer traía este pantalón extra en el auto. La esperanpara que rinda su declaración.Por ser la única policía en la escena, Lupita era el testigo principal de los acontecimientos.Siempre me recordarán como la policía que se orinó. . . hasta Inocencio se quedará con esa impresión de mí. HORAS DESPUÉS.EN EL MINISTERIOPÚBLICO.14 background imagebackground imagebackground imageTodos esperaban que Lupita esclareciera el crimen. Sin embargo, se sentía como una tonta, ya que no había observado nada claro que ayudara en el caso.Aunque había un detalle muy importante, y tenía que ver con la camisa del delegado. Pero el agente que le tomó la declaración no le dio importancia y sólo la miraba con gesto de burla....y ¡la arruga ya no estaba!Si… ajá…15 background imagebackground imagebackground imageDespués de haber sido interrogada y entrevistada por horas, finalmente pudo regresar a su casa.Necesitaba terminar de planchar, pues era lo único que le podía aquietar el pensamiento. Pero antes que nada quería bañarse y poner los pantalones orinados a remojar.¿Qué habrían pensado de ella todos los que se enteraron de que se orinó?¿Cómo hacerlos olvidar la patética imagen de una policía gorda parada en medio de la escena del crimen con los pantalones escurridos?Le urgía planchar, como si el quitar arrugas fuera su manera de arreglar el mundo, de ejercer su autoridad.16 background imagebackground imagebackground imageSentir que había hecho el ridículo la consumía por dentro.Su mente iba de un lado a otro, lo mismo que la plancha.Lupita no se daba cuenta, pero a diferencia de otras ocasiones su planchado era brusco y torpe.Ni siquiera la televisión la distrajo, pues la noticia del día era ella.¡Eso pasa por poner a las “chachas” de policías!A la altura del esternón se le había acumulado una cantidad enorme de vergüenza que giraba alocadamente.17 background imagebackground imagebackground imageEra una especie de fuego destructor que la impulsaba a querer salir de su cuerpo antes de ser destruida por las llamas.La respiración le faltaba. Presentía que podía perder de un momento a otro el control sobre su mente y se iba a volver totalmente loca. Sentía el corazón desbocado por la taquicardia.Las manos se le empezaron a dormir.Le urgía aliviar un poco el dolor que sentía o iba a estallar de pura angustia.18 background imagebackground imagebackground imagePara colmo, su padrino de AA estaba de viaje.Tenía una lista de compañeros a los cuales podía acudir para pedir ayuda, pero no encontró a ninguno.¡Pinches días de descanso! ¡Pinche país! ¡Pinches comentaristas televisivos! ¡Pinches políticos corruptos!¡Pinches narcogobiernos! ¡Pinches legisladores culeros; si tuvieran los güevos de legalizar las drogas, no habría tanta violencia, ni tanta pinche ambición por el dinero fácil! ¡Ni tanto desorden, carajo!¡Y pinche Dios, quién sabe por qué andastan distraído! ¡A lo que han llegado con tal de que el delegado no se atraviese en sus planes! ¡Pinches matones! ¡Pinches narcos! ¡Pinches gringos drogadictos! ¡Se meten tanta droga que por eso estamos como estamos con los cárteles aquí!19 background imagebackground imagebackground imageEstuvo a punto de salir a comprar una botella de tequila, pero la memoria de su hijo muerto la contuvo.Había jurado frente al cadáver del niño que nunca más iba a beber.Trató de recordar el rostro de su hijo y no pudo. Se le borraba. Trató de recordar su risa infantil con los mismos resultados. Era como si no la tuviera registrada en la memoria.Su memoria funcionaba de manera extraña. Parecía no obedecerla en lo absoluto. Era la mejor arma que tenía para lastimarse a sí misma.Sólo recordaba aquello que le dolía, que la torturaba, que la hacía sentir la peor de todas las mujeres y madres del mundo. No podía recordar eventos alegres y luminosos sin relacionarlos con otros totalmente dolorosos y devastadores.Después de un gran esfuerzo pudo recordar el color de los ojos de su hijo y vino a su mente la inocente mirada del niño……y el gesto de sorpresa que puso mientras ella —en estado alcoholizado— le propinaba el golpe que lo hizo perder la vida accidentalmente…20 background imagebackground imagebackground imageEsa noche, por primera vez en su vida, Lupita dejó ropa sin planchar sobre el burro.21 background imagebackground imagebackground image background imagebackground imagebackground image background imagebackground imagebackground imageLe gustaba no estar en ella. Evadirse, desconectarse, escapar, liberarse.El alcohol le ofrecía una buena manera de dejar de ser ella sin necesidad de morir.Cuando bebía no sólo se diluía su “yo”—que no era otra cosa que un saco de sufrimientos— sino que el mundo entero desaparecía ante su vista y dejaba de provocarle dolor.En otras palabras, el alcohol la anestesiaba por completo.De niña, por mucho tiempo le bastó mirar al techo, concen-trarse en los movimientos de algún bicho para dejar de pensar en sus problemas…… pero conforme fue creciendo requirió algo más poderoso que la simple contemplación.¿Cómo eligió el alcohol? No lo recordaba.24 background imagebackground imagebackground image¡Fíjate, pendejo!Órale,pos qué te traes, ¿o qué?Estáte quieto, Gordo…El alcohol fue la presencia más constante en su entorno social y familiar.Ira al Bolas, ¡ya se está madreando a ese vato!No había fiesta o celebración donde el alcohol no estuviera presente.25 background imagebackground imagebackground image…Aaaay cora-zóooon…Al principio sólo le veía beneficios al alcohol, como el cambio de personalidad que experimentaba su padrastro cuando llegaba tomado.Por lo general era un hombre taciturno, reservado, de mirada dura…...pero cuando se emborrachaba, todo eso cambiaba.¡Ya llegué, vieja!¡Poncho! ¡Ya llegó Poncho, mami!26 background imagebackground imagebackground imageEsos días le gustaba estar cerca de él, pues por lo general su padrastro la ignoraba…En cambio, cuando estaba borracho le acariciaba la cabeza, le hacía bromas y podían reír juntos.Órale, Lupita, ¡cada día creces más!¡Si sigues así, te van a apodar “la Garrocha!”¿Qué es eso?Lupita disfrutaba enormemente que su padrastro le prestara atención y bromeara con ella. Sentía que su existencia tenía sentido.¡Tengo algo para ti, Poncho!Esos días, Lupita amaba el alcohol.27 background imagebackground imagebackground image…suputamadre.…La percepción que tenía del alcohol cambió por completo el día en que Poncho llegó más borracho que de costumbre, y no estaba su mamá. Pinche Lupita, cada día creces más…Ya estás grandecita, cabrona…Ese día odió el alcohol.28