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BATALLA CóSMICA

Lucy Aspra  

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Fragmento



Índice

Portadilla

Índice

Dedicatoria

Aclaración

Agradecimientos

Presentación

Capítulo 1. Las diferentes dimensiones y sus habitantes

Quiénes son los extraterrestres

Teorías sobre origen

El caso del sargento Stone

Extraterrestres “benevolentes” o “hermanos galácticos”

El ave fénix

“La gran puerta” y los elders o ancianos sabios

Los guardianes

Resumen del supuesto objetivo de los extraterrestres, según un abductor

Alfabeto extraterrestre y símbolos

Incongruencias: Cómo actuarían los seres humanos si tuvieran la tecnología para invadir otros planetas.

Intenciones de los extraterrestres

Recibe antes que nadie historias como ésta

Ovnis y extraterrestres en los libros sagrados

Apariciones

Los vimanas

Pequeño ejercicio

Capítulo 2. ¿Existen fuerzas que controlan a la humanidad?

Origen de la rivalidad entre grupos ocultos

Facciones rivales y organizaciones clandestinas

Prisión mental con ondas de frecuencias muy bajas. Cómo protegerse celestialmente

Control mental, proyecto Monarca y otros programas clandestinos para producir esclavos mentales

Detrás de los sistemas de control

Armas electrónicas y síntomas de ataques

Manipulación del clima

Telefonía celular

Microchips

Qué es un microchip

Testimonios de víctimas de implantes

El código de barras

Factores externos que afectan la salud: sendas químicas

Instalaciones ocultas en aviones

El silencio de los medios de comunicación

Maniobras para desacreditar a investigadores

Montaje de invasión

Los controladores

Pacto secreto

Alternativa 3

Capítulo 3. Abducciones y suplicios

Cómo se percibe un abducido a sí mismo

Síntomas de abducción

Reflexiones y hechos

Características y acciones de los extraterrestres

Rituales satánicos

Sacrificio de animales

Ovnis y mutilaciones

Tormentos y daños

Extraterrestres negativos,  ¿demonios de la antigüedad?

Algunas incongruencias en el comportamiento de los abductores. Sincronicidades en encuentros amorosos

Orbs o esferas luminosas

Energía sexual

La batalla por las almas

Les interesa la Tierra

Capítulo 4. El Experimento Filadelfia y el Proyecto Montauk

Partículas esparcidas

Viaje en el tiempo

Extraños acontecimientos e identidades suplantadas

Antigua base aérea

Los experimentos en Montauk

Captura de almas

Características y relaciones extraterrestres

Traslación de conciencia

Violación de la abuela

Víctimas de engaños y mensajes falsos

Capítulo 5. La solución

Protección

Cómo pedir la asistencia de los Ángeles

Conclusión

Bibliografía

Notas

Créditos

Grupo Santillana

Dedicatoria

Con profundo amor y respeto, dedico este libro a san Miguel Arcángel, mi abogado y protector.

ACLARACIÓN

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Este libro forma parte de una exhaustiva investigación sobre los seres invisibles que nos rodean y es la continuación del libro Ángeles y extraterrestres. En este volumen se analizan nuevos aspectos del fenómeno ovni, de los Ángeles y del modo en que están siempre con nosotros llenándonos de amor, y cómo son quienes pueden ayudarnos especialmente ahora, que el planeta atraviesa una situación complicada Los Ángeles son los seres divinos que Dios ha puesto para guiar a la humanidad. Los extraterrestres, si aún están conectados a Dios por medio del hilo de vida, también tienen Ángeles guardianes que los supervisan amorosamente. Quizá no siempre siguen sus directrices, porque “como es abajo es arriba”; es decir, así como los seres humanos de la Tierra tienen la libertad de elegir su destino, de pensar, sentir y actuar como deseen; los seres de los diferentes espacios también. Dios ama a todos sus hijos por igual, sin importar en qué lugar del Universo se encuentren, y todos los seres que han salido de su seno deberán evolucionar hasta tener la capacidad de amar noblemente y sin reservas. Cualquier ser, sea natural de nuestro planeta o de otro, deberá evolucionar espiritualmente hasta perder el deseo por las cosas materiales. Cuando logre ese estado de conciencia, habrá aprendido a dominar la materia, su único interés será servir a los demás. No anhelará experiencias terrenales, no le atraerá conocer nuevas tecnologías, no infligirá dolor a nadie, no secuestrará ni hará nada en contra de la voluntad de ningún ser del Universo.

La aclaración que sigue también aparece en el libro Ángeles y extraterrestres, la repito porque abarca los mismos conceptos:

Me gustaría aclarar, antes de comenzar mi exposición, que el presente trabajo es de investigación y no refleja necesariamente mi punto de vista, exceptuando lo referente a los Ángeles, hacia quienes siempre inclino mi corazón. A medida que he estudiado más sobre su admirable labor, aparte de las experiencias místicas que he tenido y el sinnúmero de testimonios que he recibido de personas de todas las condiciones, no me queda ninguna duda que son seres espirituales de naturaleza completamente benigna y amorosa y su labor está enfocada a nuestro desarrollo espiritual. Su condición no se relaciona en ningún aspecto con la que presentan los seres que llamamos extraterrestres. Éstos, de acuerdo con mi enfoque, son seres evolucionando igual que los humanos, por lo que son semejantes a la gente que habita en el planeta: alguna es benevolente, otra indiferente y existe otra que practica la maldad. Los Ángeles son puramente espirituales, nosotros somos seres espirituales con un cuerpo físico, que es el instrumento de trabajo en el mundo material, pero en cuanto a los extraterrestres, nadie sabe cuál es su naturaleza.

He tratado de ser objetiva presentando los datos como aporte informativo. De ahí que en este libro aparezcan con frecuencia las palabras: “se supone”, “es probable”, “se presume” y otras semejantes porque, independientemente que no me constan los hechos que se relatan, en muchos casos, los mismos autores aclaran que exponen lo que perciben y asimilan según sus experiencias y no porque se conozca con precisión la naturaleza, la procedencia y las intenciones de los extraterrestres. Nada es claro cuando se trata de ovnis y extraterrestres porque, desde mi perspectiva, su comportamiento no es racional”.

Cuando nos acercamos a los Ángeles todo se vuelve claro, empezamos a comprender aquello que nos corresponde para nuestra etapa de crecimiento. Además, sentimos cómo su sutil emanación nos envuelve con su resplandor de protección, ayuda y amor. Los Ángeles están al alcance de nuestro pensamiento. Sólo necesitamos pensar en ellos para que de inmediato estén con nosotros.

AGRADECIMIENTOS

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Este libro me tomó mucho tiempo de investigación pero siempre conté con el apoyo y comprensión de muchas personas. En primer lugar, quiero agradecer a mis tres adorados hijos: Sabrina, Renata y Rodrigo Herrera Aspra, quienes son mi cimiento. A Rodrigo, además, debo agradecerle su aporte económico para continuar con mi labor; a Renata, por motivarme con su ejemplo de perseverancia en todo lo que realiza; y a Sabrina, porque siempre me alienta y me impulsó mucho para completar el libro cuanto antes. Doy gracias continuas por las bendiciones con las cuales Dios los colma, por la protección que les dispensa san Miguel Arcángel y por el resplandor de los ángeles que corona con éxito todo lo que emprenden y los envuelve a diario con su luz de protección, salud, amor, armonía, tolerancia, humildad y espiritualidad.

Doy gracias a mis siete divinos nietos: Renata, Regina, Sabrina, Sebastián, Rodrigo, Paulina y Alonsito, que me llenan de amor, incluso ayuda con ciertos temas; en especial Alonsito, de siete años, quien me asesoró con algunos datos sobre los mensajes subliminales de ciertas caricaturas que a su tierna edad ha sido capaz de captar. Agradezco a Sabrinita, de doce años, quien leyó el manuscrito de esta obra y me dio su aprobación: “Me gusta. Está preciso, conciso y entendible.” Gracias a Águeda, mi querida nuera, por ser también mi amiga, por su apoyo e invaluable ayuda y por ser quien me sugirió que terminara cada capítulo con un mensaje de amor y esperanza.

A Sergio de la Torre por su amor, comprensión y presencia a pesar de mis múltiples ocupaciones. A Cynthia Aspra, mi querida sobrina, por su dulce y paciente compañía durante el año que fue parte de mi “encierro” mientras escribía este libro; a mi adorado hermano, Jaime Aspra, y a su esposa, Sonia, por su cercanía emocional; a mi hermana, Argentina Alvarado, por su amor y comprensión. A Gerry Palomba por su apoyo y gentil disponibilidad.

Además de mi familia, conté con la ayuda de angelitos terrenales que han estado pendientes de La Casa de los Ángeles y me han apoyado siempre: Lupita Díaz Arroyo, quien, además de tener un espacio cada semana para expresar su gran amor por los ángeles, con enorme entrega me suple todas las veces que por algunas actividades he tenido que ausentarme. En cuanto a entrega y devoción también tengo que mencionar a Lolita Santos, Sylvia Ibarra, Cristi López, Angelita Romero, Silvia Casarín, Rosalba Reynoso, Josefina Moreno, Miguel Pérez, Graciela Alanís, Angie del Muro, Víctor Manuel García, Víctor Miranda, Carlota García, María de Jesús Camacho, Martha Elba Pimienta, Lidia Meza, Beatriz Reséndiz Mendoza, José Ramón Ramos, Tere Mendoza Díaz, Ángeles Rodríguez, Adriana T. Salas, Víctor Hernández y Jesús San Pablo. A Lidia Stigler y su esposo, José Hernández. A Fernando Gómez Rodríguez y Argelia Álvarez.

Doy gracias especiales a mis queridas amigas Ángeles Ochoa y Corina Verduzco, quienes siempre me dan muestras de su sincera amistad y me apoyan en todo momento. A todos los que además de sus labores están dedicados a despertar conciencias; entre ellos, me siento distinguida de contar con la amistad del general Tomás Ángeles Dauahare, general Mario Fuentes, Mercedes Heredia, Lilia Reyes Spíndola, Yohana García, Claudia Elizondo y Brenda Gómez Lara. También agradezco a los amigos que me enriquecen con su deferencia, en especial a Yola Gómez, Gloria Palafox, Martha Venegas, Beatriz Tamez, Patty Correa, Angélica Sánchez y Enrique, Martita Ortiz y Javier, Lucy Martínez, Leticia Torreblanca, Rocío Balderrama, Paty Merino, María Eugenia Bedoy y su hija Elizabeth, Ana Luisa López, Leticia Viesca y Armando Díaz, Víctor Segarra, Manuel Rico, Carmen de la Selva, María Luisa Cuevas de Domínguez, Blanquita Carranza, Mari de Ayón, Ofelia de Solano, Bety Ortiz, Pedro Pineda, Rocío Vázquez González e Hilda Pola de Ortiz. A Yolimar de Russo, Clara Malca, Luz Marina Bustos, Sonia Pinel, Javier Urbina del Valle y Meche Pliego Velasco.

A mi querida amiga Crystal Pomeroy, otra persistente buscadora, por su ayuda al sugerirme y proporcionarme material para el libro; de igual manera a Fernando Ruiz, su esposo, por sus atenciones. También a Francisco Javier Sánchez Martos. A Pedro Jiménez, gran amigo, a quien admiro profundamente por su don de investigador y también por su disponibilidad para compartir el resultado de sus indagaciones.

Mi agradecimiento especial a María Elena de Parada y a su esposo Rubén por su siempre gentil actitud. A María Elena, Socorrito Blancas de Chi y Arturo Pérez. Debo agradecer sus continuas oraciones en La Casa de los Ángeles, lo cual permite que su vibración sea cada día más elevada.

Gracias a Eduardo Vogel y a su esposa, Luisa, por su constante apoyo y porque siento que son el medio que utilizan los ángeles para alentarme a seguir investigando y escribiendo. A Eduardo debo agradecer el hecho de que me haya puesto en contacto con la editorial Santillana, a cuyo personal también agradezco su paciencia y confianza en el resultado final de este escrito.

A los lectores de mis libros anteriores, quienes me han motivado con sus correos y cartas para persistir en buscar cada vez más información concerniente a los ángeles y su amorosa función. A las personas que asisten a las pláticas y conferencias porque, debido a su inquietud por saber si existe relación entre ángeles y extraterrestres, sentí interés por investigar más sobre el tema. A los amigos que colaboran con mi hijo, Manuel Cruz García, Juan Araiza y Dulce Angélica Flores.

A los vecinos por su paciencia y tolerancia: Andrea e Ivonne Toussant, Cecilia Gómez, Celia Navarrete, Mario Cordoba y Judith, su esposa, Angelina Fernández Gauffeny, y todos los que fueron escogidos por los mismos ángeles para resguardar con amor su casa.

A los grandes comunicadores que me honran con su amistad y demuestran su gran amor y devoción por los ángeles: Irene Moreno, Víctor Tolosa, Karla López, Carlos Gil, Julieta Lujambio, Maxine Woodside, Talina Fernández, Alfredo Adame, Juan Ramón Sáenz, Alfonso Zaragoza, Fabián Lavalle, Mauricio Peña, Mario Córdova y Luisa María, Tere Ocampo, Juan Carlos Torrales, Gabriela López y Tony Aguirre. Mi agradecimiento siempre para mis amigas Marta Susana y Cristina Saralegui.

A todas las personas dedicadas a despertar conciencia de la realidad de los ángeles, no como figuras con funciones esporádicas sino como verdaderos seres que trabajan sin cansancio para conducirnos a determinar el mundo espiritual y a protegernos con amor; entre ellas, Lorena Tassinari, en especial por su bellísima música angelical, Emilio Aodi, Mayra Martínez Zavalza, Eder Pliego y Javier Montiel, Carmen Segura, Georgette Rivera, Alex Slucki, María Elena Carrión, María Esther Erosa Vera, Jerusalén de Anda y Arlette Rothhirsch. A los sacerdotes que con profunda entrega devocional, comprensión y tolerancia me apoyan en todos los momentos; en particular debo mencionar al padre Amado Segovia. A otro gran ser que, aunque ya trascendió este mundo material, a diario recuerdo con amor: el padre Benito Garza (q.e.p.d.), cuya presencia como guardián celestial siento junto a mí continuamente.

Por su disponibilidad para compartir sus conocimientos y sabiduría, agradezco, sin conocerlos, a los múltiples abducidos que han tenido la valentía de exponer sus experiencias. A los investigadores que, a pesar de enfrentarse a la posibilidad de ser ridiculizados y atacados, han persistido en su búsqueda y cuya labor ha hecho cambiar a muchos individuos su percepción del mundo, aprender a leer entre líneas y dilucidar lo que en realidad existe detrás de las noticias. Un libro que cumple de manera extraordinaria con esta función es The Biggest Secret (El mayor secreto), de David Icke. Lo mismo puede decirse de todos sus libros así como los de reconocidos investigadores como Jim Marrs, Jim Keith, Alex Constantine y muchos otros cuyos títulos aparecen en la bibliografía. Mi admiración y gratitud al doctor Masaru Emoto por su sencillez y disponibilidad para compartir su sabiduría.

También quiero agradecer a los estudiosos del tema de los ovnis, a quienes admiro por su valentía y ardor al profundizar en contenidos que otros no se atreven por temor a ser ridiculizados o no formar parte de lo establecido. Sin su ejemplo y escritos yo no hubiera podido reunir la información necesaria para este libro, cuyo contenido no necesariamente está avalado por su aprobación. Aunque sé que son muchos los que se han adentrado en este tema y que, gracias a su perseverancia, ahora existe un mayor número de personas interesadas en conocer más sobre él, debido al espacio sólo mencionaré a unos pocos para expresarles mi reconocimiento y gratitud: mi admiración a Jaime Maussán porque, a pesar de los obstáculos, ha persistido y gracias a él un asunto como los ovnis, cuyo enfoque antes provocaba sonrisas burlonas, ahora se percibe con mayor interés. En este rubro debo agregar también al gran investigador Sixto Paz, y a mis amigos Luis Ramírez Reyes, Johannan Díaz, Adrián Moscoso y a todas las personas y grupos que amablemente me envían información a través de Internet, con datos que nos mantienen actualizados de las noticias recientes sobre muchos de los temas que aquí se exponen. Gracias a Ricardo G. Ocampo, Guillermo Herrera, Dante Franch, David Piedra, Boletín de la Renovación Carismática Católica, Secretaría RCC San Roque y Ana Isadora Adam Martínez.

Debido a la naturaleza controversial de los temas tratados en este libro, pido disculpas a quien pudiera sentirse ofendido por mi enfoque y conclusiones.

Finalmente, quiero agradecer a los mismos ángeles por traernos las bendiciones de Dios, por permitir que pueda sentir su presencia en todos los momentos de la vida y por llegar continuamente al corazón de todos para transmitirnos el mensaje principal para los momentos que vivimos: “No están solos, tienen asistencia divina. Búsquennos porque estamos tocando la puerta de su corazón y esperamos tomarlos en nuestros angelicales brazos porque los amamos profundamente”.

Ruego al Espíritu Santo que cubra con su resplandor de sabiduría y discernimiento a los lectores de este libro. Que Dios los bendiga y los ángeles los envuelvan en sus alas de amor.

Lucy Aspra

PRESENTACIÓN

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Cuando empecé a investigar con el fin de encontrar la diferencia entre Ángeles y extraterrestres, descubrí que el último es un tópico intricado y escabroso, cuanto más me adentraba en él, más incongruencias encontraba. Detrás del fenómeno ovni existen tantos misterios, inconsistencias y engaños, generados tanto por los seres que los tripulan (o que manejan una tecnología que no requiere equipo físico) como de algunos gobernantes, que me sentí obligada a tocar otros temas que a primera vista parecen no tener relación, pero que desafortunadamente están entretejidos con el fenómeno.

Encontré que resulta difícil presentar qué son los Ángeles si no se explica lo que no lo son; por ello decidí hablar sobre la paja que intenta empañar su divina naturaleza. Tampoco pensé que tendría que tocar el tema de los demonios, pero en todo lo que iba investigando, con frecuencia terminaba con sorprendentes evidencias presentando los muchos aspectos que relacionan el fenómeno “extraterrestre” y los encuentros demoníacos; como si ambos procedieran de un inframundo poblado por embaucadores que tienen mil disfraces para engañar a la humanidad. Al concluir el libro sentí mucha tranquilidad de saber que con cuantos más datos tropezaba, más distancia encontraba entre Ángeles y extraterrestres.

Este libro, entre otras cosas, incluye algunas conclusiones de profesionales del campo de la medicina — cada vez un número mayor — que hablan sobre la realidad de las fuerzas oscuras, a las que perciben como entidades individualizadas y no arquetipos de la maldad de la conciencia humana. Han asumido esta posición debido, en algunos casos, a su participación directa en “exorcismos” y el ejercicio de liberación de almas cautivas. Entre ellos hay renombrados psicólogos, psiquiatras y sacerdotes que narran sus impresionantes experiencias en libros cuyos títulos pueden consultar ...