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Fragmento

CAPÍTULO 1
INICIA EL PROCESO

Por diversas razones, recuperarse de una separación puede durar distintos tiempos. Sin embargo, nos atrevemos a decir que entre seis meses y tres años es suficiente para reponerse de un quiebre amoroso.

Ahora que sientes el dolor del rompimiento tienes dos opciones: despreciarlo y desperdiciar la invitación a evolucionar, o usarlo como motivación para conocer quién eres hoy y qué eres capaz de hacer.

Generalmente, al terminar una relación amorosa el dolor obliga a examinar el pasado. Para aquellos que cargan con una pérdida no resuelta, el duelo amoroso puede tornarse particularmente difícil, pues reactiva las experiencias de abandono, rechazo o separación vividas previamente.

Son muchos los síntomas que puedes experimentar en esta etapa: sentirte emocionalmente agotado, tener insomnio, perder el apetito, bajar de peso o, por el contrario, comer compulsivamente. Son comunes también los cambios rápidos de humor, la sensación de pérdida del sentido de realidad y la experiencia de desconexión emocional. Todas son estrategias del cuerpo y la mente para no sufrir demasiado. Experimentarlos es parte natural de lo que estás viviendo, y podrás manejarlos mejor si los reconoces y admites. Un duelo no resuelto ejerce tensión sobre tu cuerpo; la prolongación ese estado puede llevarte a un sinsentido total de la vida, con manifestaciones autodestructivas.

Para atravesar esta primera etapa te será muy útil identificar las cinco fases del duelo:

Fase 1 La primera reacción a la pérdida es la negación. Es cuando dices: “esto no me está pasando”. Fase 2 Conforme uno empieza a

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