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CONVERSACIONES CON DIOS I (CONVERSACIONES CON DIOS 1)

Neale Donald Walsch  

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Fragmento

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AGRADECIMIENTOS

En primer lugar, en último y para siempre, quiero agradecer a la Fuente de todo lo que hay en este libro, todo lo que es la vida, y Fuente de la vida misma.

En segundo lugar, quiero agradecer a mis maestros espirituales, incluidos los santos y sabios de todas las religiones.

En tercer lugar, claramente todos podríamos crear una lista de la gente que ha tocado nuestra vida de formas muy significativas y profundas, la cual podría desafiar la categorización o la descripción. Se trata de gente que nos ha compartido su sabiduría, nos ha contado su verdad, ha sufrido nuestros defectos y nuestras flaquezas en su infinita paciencia, y nos ha acompañado a través de todo, siempre viendo lo mejor en nosotros. Es gente que nos hizo crecer, que nos hizo ser más grandes por su aceptación de nosotros, así como por su rechazo de las partes de nosotros que no elegimos.

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Además de mis padres, la gente que ha estado ahí para mí en esta forma incluye a Samantha Gorski, Tara-Jenelle Walsch, Wayne Davis, Bryan Walsch, Martha Wright, el difunto Ben Wills, Jr., Roland Chambers, Dan Higgs, C. Berry Carter II, Ellen Moyer, Anne Blackwell, Dawn Dancing Free, Ed Keller, Lyman W. (Bill) Griswold, Elisabeth Kübler-Ross y la queridísima Terry Cole-Whittaker.

Quiero incluir en este grupo a mis parejas antiguas, cuya privacidad respeto y por ende no las nombro, pero aprecio y conservo profundamente sus contribuciones a mi vida.

Y dado que la gratitud por los regalos que recibí de todas estas maravillosas personas llena mi corazón, me conmueve especialmente pensar en mi ayudante, esposa y compañera, Nancy Fleming Walsch, quien me enseñó que los pensamientos más elevados sobre las relaciones humanas no tienen por qué ser meras fantasías, al contrario, los sueños pueden volverse realidad.

En cuarto y último lugar, quiero dar un reconocimiento a algunas personas que no he conocido, pero cuya vida y cuyo trabajo tuvieron un impacto de tal magnitud en mí, que no puedo dejar pasar este momento sin agradecerles, desde el fondo de mi ser, por los momentos de placer exquisito, de comprensión de la condición humana y de pura y simple vidasensación (lifegefeelkin, ¡inventé la palabra!) que me han dado.

¿Sabes cómo se siente cuando alguien te da una probada, un momento glorioso, de lo que es realmente verdadero en la vida? Para mí, la mayoría han sido artistas o creativos, ya que es del arte de donde recibo inspiración, hacia donde voy en los momentos de reflexión y donde creo que se expresa bellamente lo que llamamos Dios.

Así que quiero agradecer… a John Denver, cuyas canciones tocan mi alma y la llenan de nuevas esperanzas sobre cómo podría ser la vida; a Richard Bach, cuya literatura se adentra en mi vida como si fuera mía, describiendo gran parte de mi experiencia; a Barbra Streisand, cuya labor como directora, actriz y músico toca mi corazón una y otra vez, haciendo que sienta lo que es real, no sólo que lo conozca, y al difunto Robert Heinlein, cuya literatura visionaria ha propuesto preguntas y planteado respuestas en formas que nadie más ha tenido siquiera el valor de abordar.

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INTRODUCCIÓN

Estás a punto de tener una experiencia extraordinaria. Estás a punto de tener una conversación con Dios. Sí, sí, lo sé… no es posible. Probablemente piensas (o has pensado) que eso es imposible. Podemos hablarle a Dios, claro, pero no hablar con Dios. Vamos, que Dios no va a responder, ¿cierto? ¡Al menos no como una conversación normal o cotidiana!

Yo también lo pensé. Luego sucedió este libro. Y lo digo literalmente. Este libro no está escrito por mí; me sucedió a mí. Y al leerlo, te sucederá también a ti, pues a todos nos conduce hacia la verdad para la que estamos listos.

Mi vida podría ser mucho más sencilla si no hubiera compartido nada de esto. Sin embargo, ésa no fue la razón de que me sucediera, y sin importar cualquier inconveniente que este libro pueda causarme (como ser llamado blasfemo, un fraude, un hipócrita por no haber vivido estas verdades en el pasado o —quizá peor— un santo), no es posible que detenga el proceso ahora. Tampoco quiero hacerlo. He tenido oportunidades de alejarme de todo esto y no las he tomado. Decidí quedarme con lo que me indica mi instinto, en lugar de lo que mucha gente me dirá sobre este material.

Ese instinto dice que este libro no es una tontería, la sobreinterpretación de una imaginación espiritual frustrada o simplemente la autojustificación de un hombre en busca de reivindicar una vida descarriada. ¡Eh!, sí, he pensado en todas esas cosas, en cada una. Así que les di este material a muy pocas personas para que lo leyeran cuando todavía era un manuscrito. Se conmovieron. Y lloraron. Y se rieron por la alegría y el humor en él. Y sus vidas, según dijeron, cambiaron. Quedaron fascinadas. Les dio poder. Muchas dijeron que las transformó.

Entonces supe que este libro era para todos y que debía publicarse, pues es un regalo maravilloso para todos los que en verdad quieren respuestas y a quienes realmente les importan las preguntas; es para todos los que se han embarcado en una búsqueda de la verdad con sinceridad en su corazón, un anhelo en el alma y una mente abierta, es decir, básicamente para todos nosotros.

Este libro abarca la mayoría, si no es que todas, las preguntas que alguna vez hemos hecho sobre la vida y el amor, el propósito y la función, la gente y las relaciones, el bien y el mal, la culpa y el pecado, el perdón y la redención, el camino hacia Dios y el camino hacia el infierno… todo. Trata directamente el sexo, el poder, el dinero, los hijos, el matrimonio, el divorcio, la vida laboral, la salud, el más allá, el pasado… todo. Explora la guerra y la paz, saber y no saber, dar y tomar, la alegría y la tristeza. Aborda lo concreto y lo abstracto, lo visible y lo invisible, la verdad y la mentira.

Se podría decir que este libro es “la última palabra de Dios sobre las cosas”, aunque algunas personas ...