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EL ARTE DE LA TRANSFORMACIóN

Karina Velasco  

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Fragmento

Introducción

Estamos en una etapa muy importante, en la que el cambio es esencial para nuestra evolución como seres humanos y para la manera en que nos desenvolvemos en el mundo. Con tanta información que existe, la gente está muy confundida. No saber discriminar tantas opciones nos ha nublado la claridad para tomar decisiones y saber qué es realmente lo que necesitamos; lo que queremos y lo que no. Nos guiamos por lo que escuchamos, leemos y aprendemos y le damos nuestro poder al gurú, al maestro, al nutriólogo, al coach, al médico, al terapeuta.

Es momento de cambiar, de crear nuevos paradigmas y formas de vivir la vida, de construir estructuras afines que beneficien al ser humano. Vivimos en un mundo cambiante, incierto, tanto a nivel personal como global, y no debemos aferrarnos a una creencia, a una filosofía o a una forma específica de alimentarnos. Lo importante es iniciar el cambio desde uno mismo.

Es hora de que tomes el poder y aprendas a honrar tu cuerpo físico y tu cuerpo energético, así como tu mente. Ellos tienen diferentes necesidades y cambian todos los días. Es tiempo de dejar de seguir a un gurú, de no seguir dependiendo de lo que nuestro chamán o nuestro sanador o psíquico nos dicen, y simplemente usarlos como guías. Es tiempo de que seamos nuestro propio maestro, de adaptarnos a lo que esté pasando en el presente, de informarnos y decidir conforme a lo que más nos sirva en ese momento.

Por eso creo en un estilo de vida holístico. No en un solo camino. La integración siempre ha sido la base de mi búsqueda personal. A lo largo de mi vida me he topado con muchas filosofías espirituales que invitan constantemente a conectarnos con el corazón (y estoy totalmente de acuerdo: qué es la vida sin amor, sin expansión, sin paz y sin compasión). Pero también nos dicen que sólo lo escuchemos a él, y que la mente es nuestra adversaria, que debemos olvidar lo que ella nos dice. Mi pregunta es: si sólo escuchamos nuestro corazón y olvidamos nuestra mente, ¿en realidad estamos viviendo como seres integrales? ¿Qué tan práctico es vivir la vida sin escuchar nuestra mente? ¿Utilizamos el corazón para tomar decisiones con base en la salud y el ámbito financiero? La mente nos ha dado mucho y, al igual que el corazón, debemos honrarla y usarla con conciencia.

Como personas que leemos este tipo de libros, queremos mejorar, ser más conscientes, superarnos, encontrar el balance, dejar ir muchas cosas que no son útiles. Queremos iluminarnos, ser sanos e inmortales. Pero ¿qué tan real es esto? ¿No te parece que este tipo de adjetivos nos están alejando de quienes realmente somos y de lo que queremos, y nos obligan a vivir queriendo llegar a algo inalcanzable?

El síndrome de la perfección nos ha convertido en buscadores de la verdad, nos ha orillado a pensar que siempre hay algo mejor, que hay una versión óptima de nosotros, que seremos intocables, que no nos enfermaremos, que nunca envejeceremos y que todo, absolutamente todo, podremos sobrepasarlo… Pero, tristemente, esto no es real. La perfección, la inmortalidad, la invulnerabilidad… no son posibles. Son estándares que nos mantienen en un lugar desde el cual siempre queremos más y en el que no encontramos paz porque constantemente la estamos buscando.

Aceptar quiénes somos, aprender a amarnos y conocer nuestras creencias y nuestros patrones, de eso trata el camino. La experiencia de vivir la vida con conciencia, sin querer más, sólo con el simple hecho de amarnos y de aceptar la vida. Si dejamos a un lado esos adjetivos tan pesados, nos sentiremos más libres y con menos presiones. No hay nada que buscar. Todo está en el ser y en el hacer.

En la mayoría de los libros o contenido en línea que tenemos a la mano sobre autoayuda, psicología, nutrición, ejercicio y espiritualidad, los autores o especialistas nos venden una técnica o una filosofía que, según muchos de ellos, es la única que funciona, es la verdad absoluta, y en ocasiones desacreditan otros estilos de vida. Es muy válido expresar y comunicar nuestras creencias y nuestra verdad, pero eso no significa que sea la verdad absoluta. Lo que para uno es medicina para otro puede ser veneno.

En ese sentido, este libro es diferente. Aquí te cuento mi propia experiencia de años de creer y experimentar con distintas filosofías, métodos, formas de nutrición e incluso muchas semillas de creencias que crecieron en mi psique y que hoy me doy cuenta de que no funcionan. Llegó un momento en que todas esas creencias inamovibles me llevaron al límite. Tenía que reinventarme: ser tan fanática, creer todo lo que me decían y todo lo que leía, por más bueno que fuera, no significaba que era para mí, o más bien ignoraba que sólo iba a funcionar por un tiempo determinado. Y fue en este estado de frontera entre la vida y la muerte en el que entendí que ya era hora de dejar de ser tan individualista, de tener favoritismos, de poner etiquetas que sólo fragmentan nuestro ser y nos separan del mundo: que si eres vegano, vegetariano, yogi, kundalini, tántrico, gay, bisexual, monógamo o poliamor… en esos pensamientos no está la verdad; tampoco está el bienestar. Recordemos que todo lo que hacemos, en particular lo que he compartido en mis libros, lo hacemos con el fin de sentirnos bien, ser saludables y vibrantes, tener buenas relaciones, vivir en el amor, en la pasión y en la paz. En este libro no hay verdades; aquí he querido compartir mi propia interpretación de lo que he leído, aprendido y experimentado. En este libro en particular comparto las herramientas que más han acelerado mi transformación y con las cuales me he sentido más feliz y realizada, y creando la vida que quiero.

Desde pequeños nos enseñaron a cuestionar todo, a buscar un significado a las cosas que nos suceden. Estas preguntas no necesariamente tuvieron respuesta, o más bien esas preguntas no fueron las más indicadas. La vida pasa. Y lo que realmente queremos es vivir sanos, realizados y plenos.

Nada está mal con nosotros,

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