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EL DIARIO DE TITA (COMO AGUA PARA CHOCOLATE 2)

Laura Esquivel  

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Fragmento

Este diario pertenece a:

Tita de la Garza.

Ciudad Porfirio Díaz,

1910

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La que está de pie junto a su madre soy yo.

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Poema Hñahnu Otomí

En la gota de rocío brilla el sol:

la gota de rocío se seca.

En mis ojos, los míos, brillas :

Yo, yo vivo.

Khasa-tuyhiadimiyottzi

sa-tuhmotti

Khanöm da goguiyottzi

Nügo, nügodibui

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Querido diario, discúlpame por no haberte estrenado antes, pero es que sentía que no tenía nada interesante que escribir, sin embargo, hoy pasó algo que creo va a cambiar mi vida. Fui a la misa en honor de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, que como sabes es la patrona de la ciudad… y ¡vi el amor! Su fulgor dejó encandilados mis ojos por un buen rato. Adonde ponía mi vista observaba un poderoso círculo de luz y aún con los párpados cerrados lo seguía viendo. Te preguntarás en dónde fue que se me apareció el amor y te respondo que en los ojos de Pedro Múzquiz. Fue muy extraño pues Pedro y yo nos hemos visto infinidad de veces desde que somos niños pero esta vez fue especial. Me lanzó un relámpago de fuego y yo me puse tan nerviosa que no pude sostenerle la mirada. Luego,

4 de julio de 1910

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me tocó ayudarle al padre Ignacio a recoger la limosna. Cuando me acerqué a la banca en donde estaban sentados don Pascual y Pedro, el señor le dio un billete a su hijo para que me lo diera y cuando Pedro depositó el billete dentro de la charola, deliberadamente rozó con sus dedos mi mano. Yo me estremecí de pies a cabeza. Nunca había sentido algo así en mis 15 años de existencia y algo dentro de me dijo que Pedro estaba destinado a ser el hombre de mi vida.

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Querido Diario,

hoy hubo una fiesta en mi casa y vinieron don Pascual y Pedro. En determinado momento mi mamá me pidió que fuera a la cocina por una charola de buñuelos y Pedro amablemente se ofreció a ayudarme. Aprovechó ese ins-tante a solas conmigo para declararme su amor. Yo no supe qué decir y le dije que lo iba a pensar. Él me respondió que el amor no se piensa, que se siente o no se siente, y tiene razón. Cuando él me mira no puedo pensar en otra cosa más que en lo que estoy sintiendo y que es algo parecido a lo que una masa de buñuelo debe sentir al contacto con el aceite hirviendo. Finalmente le di el de manera apresurada, pues escuché los pasos de mi madre entrando a la cocina.

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Se pone a hervir un litro de agua con 4 cáscaras de tomate verde procurando que no hierva mucho porque amarga. Esta agua se mezcla con 1 kilo de harina de trigo, 1 cucharada de polvo de hornear, 1 huevo, ½ taza de aceite y una pizca de sal. Cuando la masa está formada, se golpea contra la mesa varias veces hasta que quede suave y esponjada. Después se amasa para que tome forma de bola y se deja reposar por una hora. Se revisa que la masa no quede pegada a las manos cuando se le toma. Eso indica que está lista para el paso siguiente. Se forman varias bolitas de masa de un mismo tamaño y luego se extienden sobre una mesa previamente enharinada con la ayuda de un rodillo. Cuando el b

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