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EL MILAGRO DE LA RELAJACIóN

Georgette Rivera

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Fragmento

EL ESTRÉS

En la actualidad se habla de todas aquellas cosas que nos tensan y existe un término que alude a un estado común en los individuos que conforman nuestra sociedad: el estrés.

Según Jean Benjamin Stora, autor de When the Body Displaces the Mind, “el estrés es causado por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo”. El concepto “estrés” se remonta a la década de 1930, cuando un joven austriaco de 20 años de edad, Hans Selye, estudiante de segundo año de la carrera de medicina en la Universidad de Praga, observó que todos los enfermos a quienes estudiaba presentaban síntomas comunes y generales: cansancio, perdida de apetito, disminución de peso y astenia (fatiga). Analizó con mayor profundidad cada uno de los casos y denominó a este estado el “síndrome de estar enfermo”.

Más tarde desarrolló sus famosos experimentos del ejercicio físico extenuante con ratas de laboratorio, que comprobaron la elevación de las hormonas suprarrenales (ACTH, adrenalina y noradrenalina), la atrofia del sistema linfático y la presencia de úlceras gástricas. Al conjunto de estas alteraciones orgánicas, el doctor Selye lo denominó “estrés biológico”.

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Selye consideró entonces que varios padecimientos como los cardiacos, la hipertensión arterial y los trastornos emocionales o mentales eran resultado de cambios fisiológicos provocados por un prolongado estrés en los órganos de choque mencionados, y que estas alteraciones podrían estar predeterminadas a nivel genético o por la constitución física particular.

Al continuar con sus investigaciones, Selye complementó su teoría pues descubrió que no sólo los agentes físicos nocivos que actúan de manera directa sobre el organismo animal son productores de estrés, sino que además, en el caso del ser humano, las demandas de carácter social y las amenazas de su entorno, que le exigen capacidad de adaptación constante, provocan dicho trastorno.

En 1935, Selye introdujo el concepto de estrés como síndrome o conjunto de reacciones fisiológicas no específicas del organismo a diferentes agentes nocivos del ambiente, tanto de naturaleza física como química.

El estrés produce cambios químicos en el cuerpo. En una situación de estrés, el cerebro envía señales químicas que activan la secreción de hormonas (catecolaminas y, entre ellas, la adrenalina) en la glándula suprarrenal. Las hormonas inician una reacción en cadena en el organismo: el corazón late más rápido y fuerte, la presión arterial aumenta, la sangre es desviada desde los intestinos hacia los músculos para huir del peligro, y el nivel de insulina se incrementa para permitir que el cuerpo metabolice más energía. Las pequeñas arterias que irrigan la piel y los órganos menos críticos (riñones, intestinos) se contraen para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas, además de dar prioridad al cerebro y a los órganos más críticos para la acción (corazón, pulmones, músculos). La mente aumenta el estado de alerta y los sentidos se agudizan.

Estas reacciones nos permiten evitar el peligro, pues nos preparan al instante para responder de manera oportuna y poner a salvo nuestra vida. En medio de situaciones de peligro, muchas personas desarrollan fuerza insospechada, saltan grandes obstáculos o realizan maniobras prodigiosas. A corto plazo, estas facultades no son dañinas pero, si la situación persiste, la fatiga resultante será nociva para la salud general del individuo. El estrés puede estimular un exceso de ácido estomacal, lo cual dará origen a una úlcera; también puede contraer arterias ya dañadas, lo cual aumenta la presión sanguínea y precipita una angina o un paro cardiaco. Asimismo, el estrés puede provocar pérdida o aumento del apetito, con la consecuente variación de peso en la persona.

A partir de este descubrimiento, varias disciplinas médicas, biológicas y psicológicas, con la aplicación de tecnologías diversas y avanzadas, se han sumado al estudio y análisis del estrés para intentar disminuir tanto sus causas como sus efectos.

¿Cómo manejas tu estrés?

Lo identificas _______

Lo evades ___________

Estallas ___________

Ríes ______________

Lo minimizas ________

¿A qué crees que se deba esa reacción?

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¿Cuánto tiempo dedicas al ejercicio, a reflexionar al final del día, a convivir con tus seres queridos?

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El estrés, como mencioné en un principio, está vinculado con el ruido, el tráfico y las grandes distancias que necesitamos recorrer para llegar de un lugar a otro, entre otros factores. Con todo lo anterior, cada vez es menos posible tener un empleo al que podamos llegar tranquilos, por ejemplo: “No pasa el autobús, el metro va lleno, ya no alcancé el microbús, salí tarde o, aunque haya salido temprano, hay una manifestación, van a regañarme, van a descontarme el día…” Entonces, todas estas situaciones que no podemos controlar generan una carga de tensión emocional que empieza a reflejarse desde los músculos de la cara. Con el paso del tiempo, esa tensión emocional se convierte en una bola de nieve que crece hasta el grado de que un solo suceso es capaz de arruinarnos el día.

Acumulamos conflictos con los compañeros de trabajo, problemas que traemos de casa, situaciones no resueltas que a diario cargamos; preocupaciones por dinero, porque la pareja no nos hizo caso, porque el hijo se fue enojado, porque el profesor nos llama la atención, porque el jefe quiere que le ent ...