Loading...

ELEANOR OLIPHANT ESTá PERFECTAMENTE

Gail Honeyman

0


Fragmento

LA VOCACIÓN PATEA MÁS FUERTE QUE EL DESTINO

Hernán Peláez es un ingeniero químico que siempre sintió una fuerte inclinación por los medios de comunicación y especialmente por la radio; el cambio de profesión fue un proceso que le tomó varios años dado que mientras ejercía como funcionario de empresas de combustibles hacía sus pinitos en el comentario deportivo.

Peláez arrancó en Unión Radio (1964) compañía fundada por empresarios como Álvaro H. Caicedo; Francisco Barberi Zamora- no, de Tecnoquímicas; la familia Garcés, de Laboratorios JGB; Marino Rengifo, ex gobernador y padre de Federico, hoy ministro de Minas, todos del Valle del Cauca. Era una cadena pequeña con emisoras muy fuertes en sintonía y distintos propietarios: Radio Tequendama, Radio Juventud, Emisoras Monserrate (de Julio E. Sánchez Vanegas), La Voz de Bogotá, La Voz Amiga (Bogotá y Pereira), Radio Cristal de Medellín, Radio Eco, de Cali, entre otras.

La nómina era importante, con figuras ya consagradas o en camino de ser estrellas de la poderosa radio de entonces: Gloria Valencia de Castaño, Germán Castro Caicedo (para la época cronista taurino), Carlos Pinzón y su hermano Luis Eduardo, Jaime Villamil, Gustavo Garay, Gonzalo Ayala, Alejandro Pérez Rico, Armando Plata Camacho, WilliamVinasco, Alberto Ávila, Jorge Sánchez Mallarino y el joven Yamid Amat.

Recibe antes que nadie historias como ésta

En 1965, en una rápida operación comercial, las emisoras de Unión Radio se fusionaron con Todelar (circuito radial fundado en 1953 por Bernardo Tobón de la Roche), cuyas instalaciones se encontraban en la calle octava con carrera 17, de Bogotá.

Hernán entra a Caracol en febrero de 1967, apadrinado por Humberto Rodríguez Jaramillo y Humberto Jaimes, quienes hacían “La Polémica” con Mike Forero Nougués, Miguel Zapata Restrepo, Mike Schmulson y Álvaro Muñoz Cuéllar. Apenas era un buen prospecto en la radio y no se desprendía por completo de su profesión de ingeniero químico. Para Hernán, todos eran los maestros de la época. Todelar se estaba disparando en sintonía, mientras Caracol hacía intentos por competir.

Don Jesús Álvarez Botero, vicepresidente de Caracol, lo recibe con los brazos abiertos. “Es lo mejor que me ha podido pasar”, dice don Jesús, quien tiene en el estudio de su casa una foto inmensa con Hernán Peláez. “No he conocido a alguien tan claro, honesto y vertical, siempre tomando una línea recta y asumiendo posiciones claras y fuertes, sin ser irrespetuoso”.

Peláez transmite por Caracol su primer mundial, la Copa Mundo de 1974 en Alemania, en la primera visita de su vida a Europa, sin saber inglés y mucho menos alemán. Lo acompañan Armando Moncada, Roger y Rafael Araújo. Hernán alcanza muy rápidamente un enorme reconocimiento por su estilo reposado, preciso, directo, amable.

Por una diferencia con el gerente, Willy Vargas, quien ante la petición de revisar su sueldo le contesta que ya se gana mucho, Hernán decide dejar Caracol y en 1975 comienza en Todelar, donde permanece cuatro años.

A principios de 1979, llamado por el gerente de operaciones, Jairo Tobón de la Roche (hermano de Bernardo), regresa a Caracol... con todo y que Willy Vargas continuaba como gerente de la cadena.

A los pocos meses comienza a dirigir “La Polémica” en su segundo formato.

“Pasaron muchos años —cuenta Hernán— hasta que en 1979 José Manuel Restrepo, ejecutivo de alto nivel en Caracol, apasionado por el fútbol e hincha del Medellín, planteó la necesidad de revivir ‘La Polémica’. Me nombraron director, con la opinión determinante de Oscar Rentería Jiménez. El equipo se fue organizando de la siguiente manera: Jaime Ortiz, en Bogotá; Edgar Perea, en Barranquilla; Rentería en Cali; Wbeimar Muñoz en Medellín; Javier Giraldo, en Manizales; Luis Alfredo Céspedes, en Pereira; Jairo Berrío en Armenia; Juan Manuel González, en Bucaramanga; Kike Rivera, en Cúcuta; Luis Eduardo Ruiz, en Ibagué; Carlos Lanao, en Santa Marta. También, en épocas diferentes, contamos con el apoyo de Corvacho, Joaquín Sierra, Jorge Luis Cano, César Augusto Arias, Pabón en Bucaramanga, Alfredo Rojas en Cúcuta.”

La primera “Polémica” era más catedrática, con mayor reflexión, gente grande. La que dirigió Peláez tenía mayor controversia, un tinte más popular; esa fue la diferencia. Desde ese entonces Peláez no ha cambiado de empresa radial. Ni lo hará nunca, como lo tiene claramente determinado.

Sus cuatro años en Todelar le quedaron como un recuerdo imborrable. Gerenciada por Bernardo Tobón Martínez, la emisora era dueña de la sintonía con radionovelas tan recordadas como “Kalimán, el hombre increíble” (protagonizada por Gaspar Ospina), Gonzalo Amor en la hípica y un formidable equipo en el fútbol. De esos años son figuras Eucario Bermúdez y Alberto Díaz Mateus. William Vinasco empezaba en emisoras musicales.

“Las décadas de los setenta y ochenta fueron claves en la evolución de la radio colombiana, considerada por tirios y troyanos como una de las mejores del mundo —comenta el periodista Orlando Cadavid, primer director de Radio Sucesos RCN y formidable pluma todavía en ejercicio destacado—. En la primera década llegaron en caravana numerosos hechos de capital importancia para la industria radiofónica: Se intensificaba la competencia por la sintonía entre Caracol y Todelar, el empresario Carlos Ardila Lulle asumía el control accionario de RCN, el llamado ‘león dormido’, cuyo despertar tardó más de la cuenta porque se cometió el craso error de encomendarle el manejo de la cadena de las tres consonantes a unos ejecutivos sin pasado radial, procedentes de sectores tan distintos como los refrescos y los textiles”.

En los albores de los setenta Todelar tenía en su nómina a grandes figuras del medio. Una tripleta de lujo conformada por Antonio Pardo García, Alberto Giraldo López y Gabriel Cuartas dirigía el noticiero. Al escalofriante extra de Cuando la noticia se produce, Caracol se la comunica, Todelar ripostaba con Todela, adelante en la noticia, porque la noticia en Todelar, no tiene horario y remataban su avance con el consabido Nos oyen y nos creen.

El circuito de los Tobón (don Bernar ...