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ENFRéNTATE AL MIEDO

Jorge Cantero  

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Fragmento

AGRADECIMIENTOS

Hacer posible un libro sólo es gracias al servicio de muchas personas. En mi caso, la mayoría de ellas fueron colaboradores inconscientes, pues ni siquiera sabían que estaban ayudándome a construir este proyecto. Algunas otras, de modo inverso, me asistieron con empeño y conciencia. A todas les debo mi gratitud.

Dolores López y Juan Cantero (†). Mi madre es una guerrera, mi padre era un caballero. Toda historia que pueda contar, y que tenga que ver con ética o filosofía, comienza con ellos.

Fabiola y Francisco José Quesada. Amigos en el viaje, alivio en los ratos malos y alegría multiplicada en los buenos.

Christian Fragoso, en cuyas opiniones y retroalimentación he encontrado (y sigo haciéndolo) mil formas de aplicación útil de la filosofía del guerrero a la psicoterapia.

Marta Sevilla, mi agente. Su compañía y confianza fueron los elementos definitivos que llevaron este libro a ser una realidad. Sin ella, el círculo no se habría cerrado.

Carlos Betancourt, quien ha hecho un fenomenal trabajo de edición de la presente obra.

Y sobre todo, a tres personas esenciales...

Abraham Santos, mi fiel amigo y lector. Años de conversación, debate y hermandad, han pulido mi pensamiento. Por ende, mucho de lo que ha dado génesis a este libro es producto de esa amistad. Además y como siempre, la primer lectura del manuscrito original la ha hecho él y tanto sus sugerencias como opiniones, son invaluables.

Javier Cantero, más que un hermano mayor, un compañero de aventuras y pensamiento. Es quien me introdujo en las artes marciales, y de cuyo ejemplo aprendí sobre el honor, sin el cual, en realidad, no hay nada.

Y mi esposa, Mariela. Todo un libro no sería suficiente para agradecer lo que le debo, así que habrá de bastar con reconocer su infinita paciencia, su guía, y sobre todo su entereza; su valor. Siempre lo he dicho y lo haré de nuevo: ella es mi gran maestra. La admiro y la amo.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments
the scroll. I am the master of my
fate: I am the captain of my soul.

William Ernest HENLEY

La principal tarea del hombre en la
vida es darse nacimiento a sí mismo,
llegar a ser lo que potencialmente es.
El producto más importante de este
esfuerzo es su propia personalidad.

Erich FROMM

INTRODUCCIÓN

Apología del guerrero

EL MIEDO ES PROBABLEMENTE una de las emociones más penosas que pueden experimentarse. Cuando entra en nosotros, temblamos, sufrimos y nos llenamos de duda. Con su llegada, nuestra mente anticipa miles de consecuencias negativas y nos convence de lo peor, embargándonos de inquietud. El miedo debilita, nos hace sentir pequeños, débiles, indefensos, tímidos o peor aún, cobardes, cosa que además, como si todo lo anterior no fuera suficiente, lastima irremediablemente la autoestima de cualquiera. A veces el miedo es poco y se va rápido. Otras, en cambio, son muchos los miedos y parecen no irse nunca. Se enquistan en forma de angustia y se prolongan hasta el grado del delirio, incapacitándonos. Su experiencia es terrible, es limitante, y aunque todos lo sentimos a menudo —es necesario que lo hagamos para sobrevivir—, muy pocos sabemos realmente qué hacer cuando aparece, pero sobre todo, cómo conseguir trascenderlo y dejarlo atrás, donde no nos estorbe para poder conducir positivamente nuestras vidas día con día. En suma: pocos sabemos cómo ser realmente valientes. Y es que eso, en realidad, es lo único que podemos hacer.

No estoy seguro de cuándo empezó a interesarme el tema del desarrollo del carácter, aunque estoy seguro de que fue hace mucho tiempo. Probablemente desde antes de que decidiera estudiar psicología y volverme psicoterapeuta. Las historias de héroes y guerreros fascinaban mi imaginación casi desde que tengo memoria, y como fiel practicante de artes m

Recibe antes que nadie historias como ésta