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GUERRACRUZ

Violeta Santiago  

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Fragmento

Prólogo
Carmen Aristegui

Violeta Santiago es una joven y valiente periodista que se metió en las entrañas de un estado sumido en la violencia, la corrupción y los abusos de poder, para contarle a los demás lo que ha pasado ahí en los últimos años. Presenta aquí el resultado de sus investigaciones. Para dar título a su trabajo combinó palabras para referirse a la cruenta historia del lugar donde se encuentra un heroico puerto: Guerracruz es la palabra que resultó.

La periodista se adentra en esa guerra en la que han perdido la vida muchas personas, demasiados jóvenes y una lista muy larga de periodistas. Una guerra que convirtió a Veracruz en un estado ensangrentado y mancillado por la violencia extrema, las desapariciones y las estrujantes fosas clandestinas.

La autora muestra también las luces de quienes han sacado fuerzas del dolor para organizarse y buscar a los que han sido desaparecidos. Cuenta cómo surgieron los colectivos, relata quiénes han sido los principales impulsores y describe todo aquello a lo que se han enfrentado en esa ardua tarea. Y, en medio de todo, la trama política y sus personajes principales: Fidel Herrera, Javier Duarte y el quiebre político encarnado por Cuitláhuac García, que enfrenta el desafío formidable de un nuevo gobierno.

En estas páginas están reseñados los principales casos del sexenio de Duarte, los casos de feminicidios, las historias de jóvenes y niños que perdieron la vida. Las víctimas que nunca debieron ser víctimas.

Guerracruz es el retrato de todo aquello que se rompió a punta de abusos, corrupción y delincuencia organizada. La fractura de un estado que perdió la frontera entre delincuentes y autoridades.

Introducción

Pensar en Veracruz trae a la mente palmeras, deliciosos mariscos, danzón, playas de arena canela, son jarocho con arpas y jaranas, culturas prehispánicas y el primer Ayuntamiento fundado por los españoles. Aún prevalece toda la belleza y riqueza cultural de esta noble tierra, pero hace muchos años que ha quedado bañada de sangre, herida por fosas y balas, dolor y horrores, llena de impunidad y coraje.

Guerracruz surgió como un grito de auxilio en las redes sociales para que los ciudadanos, a través de una etiqueta en Twitter, pudieran informarse libremente de los hechos violentos que comenzaron a empañar la vida del estado, que penetraron por el norte, se enraizaron en las Altas Montañas y llegaron hasta la última playa del sur.

Lo que sucedió en los últimos diez años a nivel social y económico sirve de ejemplo para el resto del país. Veracruz no es poca cosa: estado petrolero que cuenta con una de las seis refinerías de México y es sede del complejo petroquímico más grande de América Latina. A nivel demográfico, con más de 8.1 millones de habitantes, es el tercer estado con mayor población de la nación y una de las tres joyas de la corona en el tema electoral por la cantidad de votantes. Con más de 700 kilómetros de costa, su tierra está salpicada de vestigios prehispánicos como El Tajín, la belleza de los Pueblos Mágicos y sus cascos antiguos repletos de historia colonial, sin olvidar el peso histórico de la cuatro veces Heroica ciudad de Veracruz, asediada por españoles, franceses, norteamericanos y hasta piratas. Produce café, piña, naranjas, azúcar y vainilla, y posee tres de ocho puertos de altura ubicados en el Golfo de México.

La historia del estado de Veracruz está destinada a ser grande. Por desgracia, comenzó a destacar a nivel nacional por las muestras de violencia en niveles nunca antes imaginados de maldad humana en México. De pronto, el hermoso Veracruz se convirtió en el estado del gobernador más corrupto y que más dinero robó, el de la fosa clandestina más grande de América Latina, el de los más de 10 mil desaparecidos, el lugar donde los cuerpos se “cocinaban” (reducían) en combustible hasta desaparecer el ADN, el de la policía que cazaba jóvenes para entregarlos a los cárteles a cambio de dinero, el del segundo lugar en feminicidios, el de la larga lista de periodistas asesinados.

Por tal razón surgió la necesidad de escribir este libro, un testigo que indigne, mueva y haga reaccionar a quienes se sientan identificados con nuestros años tranquilos salpicados de advertencias de lo que se veía venir o con los meses que más nos horrorizaron. Aquí hay historias de personas cuyas vidas se apagaron en el camino; de periodistas amordazados gubernamentalmente y los que sobrevivieron a la amenaza del narcotráfico o a la precariedad de la industria de los medios de comunicación; de valientes madres que encontraron a sus hijos con las manos y que los sacaron con las uñas hasta de los pozos; y el testimonio de la descomposición de un lugar tan entrañable a manos de gobernantes cegados por la venganza personal, el enriquecimiento, la vanidad y avaricia.

Cuando leo que en otro estado de la República rep

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