Loading...

LA REVOLUCIóN DE LOS 22 DíAS (COLECCIóN VITAL)

Marco Borges  

0


Fragmento

PRÓLOGO

Nací y crecí en Houston, y si hay una cosa que nos encanta en Texas es la buena comida. La comida siempre ha sido muy importante para mi familia y jugó un papel trascendental en mi educación. Celebrábamos, establecíamos vínculos, nos compadecíamos y nos amábamos a través de los alimentos, y no necesariamente se trataba de los alimentos más saludables. Los favoritos de mi ciudad eran el pollo frito, los tacos de fajitas, las hamburguesas al carbón, las costillitas a la parrilla, el camarón frito y los sándwiches Po’boy. Mientras crecía, yo siempre estaba en movimiento, no siempre tomaba las decisiones correctas con respecto a la comida y pude haber desarrollado incluso algunos hábitos que, silenciosos, estaban saboteando mi salud a medida que me iba haciendo mayor.

Después de tener a mi hija, hice un esfuerzo consciente para recuperar el control de mi salud y de mi cuerpo. Pero no quería hacer una dieta de choque. Me había convertido en madre. Necesitaba cambiar mis costumbres y darle un ejemplo a mi hija. Entonces recurrí a Marco Borges, mi buen amigo y confidente en materia de acondicionamiento y nutrición. He trabajado con él durante años para mantenerme en el camino, motivada y llevar la delantera en asuntos de salud. Sin embargo, a pesar de que sigo y confío en sus consejos, cuando lo oía hablar de los increíbles beneficios de un estilo de vida a base de plantas, me parecía que sonaba imposible. Pensaba que me encantaría experimentar esos beneficios y, aunque hubiera podido incorporar esos buenos alimentos en mi vida, yo sabía que nunca podría comer de esa manera. Me gusta demasiado la comida. Tenía que suceder algo para que yo aceptara esto. Tenía que estar lista.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Un año más tarde (alrededor de noviembre de 2013) mi marido y yo decidimos que queríamos probar con Marco una dieta completamente a base de plantas. Yo había perdido mi peso del embarazo con su ayuda, por medio de un programa de ejercicio y nutrición, y estaba lista para otro desafío. Decidí que quería tomar un papel más activo en mi salud y, luego de conocer todas las ventajas asombrosas, sabía que éste era el camino indicado. Estaba lista.

Y entonces comenzó el viaje que me ayudó a estar en la mejor forma de mi vida. Yo no sabía los efectos que tendría esto a largo plazo. Pensé, al igual que con la mayoría de las dietas, que me sentiría privada y detestaría la comida, que me iba a perder la oportunidad de ir a restaurantes y celebraciones, que iba a tener dolores de cabeza y estar irritable… Yo estaba equivocada acerca de todo eso. Tardé un par de días en adaptarme, pero lo que experimenté fue más energía, mejor sueño, pérdida de peso, una mejor digestión, claridad y una sensación increíblemente positiva con respecto a mis acciones y los efectos que esto tendría en las personas que me rodean y en el medio ambiente. No podía creer qué tanto podemos controlar nuestra salud con los alimentos, ni que todavía pudiera amar la comida, pero que esta vez la comida me amara de vuelta (como los tacos de nueces que encontrarán aquí, ¡oh!). Celebramos incluso el cumpleaños de mi marido con una fiesta completamente vegana. Todavía puedo ver la reacción en los rostros de nuestros amigos y amigas. Algunos estaban muy emocionados mientras que otros tenían algunas reservas, pero al final todos disfrutamos inmensamente. Mi mayor descubrimiento fue que yo me beneficiaría del mejor regalo que podía darme a mí misma y a mi familia: mi salud.

Estoy compartiendo mi experiencia porque quiero lo mejor para todos y me gustaría que alguien que piense que esto no es para él o ella, ya sea que conozca o no los increíbles beneficios, sepa que puede hacerlo. Tú te mereces darte a ti mismo la mejor vida que puedas. El empoderamiento empieza contigo y con tus decisiones. Puedes controlar la calidad de tu vida con los alimentos que consumes. La verdad es que si una persona nacida en Houston, amante de la buena comida como yo, puede hacerlo, tú también puedes hacerlo: sólo tienes que intentarlo por 22 días.

BEYONCÉ

INTRODUCCIÓN

Doy la bienvenida a la oportunidad de escribir la introducción a este importante libro, ya que la conciencia es el primer paso en la curación.

Durante casi cuatro décadas, mis colegas y yo en el Instituto de Investigación de Medicina Preventiva y en la Universidad de California en San Francisco —una organización sin fines de lucro— hemos llevado a cabo investigaciones clínicas que demuestran los muchos beneficios de los cambios integrales en el estilo de vida. Éstos incluyen:

Una dieta basada en plantas y alimentos enteros (naturalmente bajos en grasa y en carbohidratos refinados) como la que se describe en este libro. Técnicas de control del estrés (se incluyen yoga y meditación). Ejercicio moderado (como caminar). Apoyo social y comunitario (amor e intimidad).

En pocas palabras: comer bien, moverse más, menos estrés y amar más. Mucha gente tiende a pensar que los avances de la medicina son caros y de alta tecnología, como, por ejemplo, un nuevo medicamento, el láser o los procedimientos quirúrgicos. A menudo tenemos dificultades para creer que algo tan simple como los cambios integrales en el estilo de vida pueden hacer una poderosa diferencia en nuestra vida, pero lo cierto es que a menudo lo hacen.

En nuestra investigación, hemos utilizado recursos costosos y de alta tecnología para demostrar el poder de estas intervenciones, sencillas, de baja tecnología y de bajo costo. Estos ensayos controlados y aleatorios y otros estudios han sido publicados en las principales revistas médicas y científicas revisadas por expertos.

Además de prevenir muchas enfermedades crónicas, estos cambios integrales en el estilo de vida pueden revertir a menudo la progresión de estas enfermedades.

Hemos demostrado, por primera vez, que sólo con los cambios en el estilo de vida se puede revertir incluso la progresión de la enfermedad arterial coronaria. Se presentó también una mayor reversión después de cinco años que después de un año, y 2.5 veces menos eventos cardiacos. Asimismo encontramos que estos cambios en el estilo de vida pueden revertir la diabetes tipo 2 y ralentizar, detener o incluso revertir la progresión del cáncer de próstata en etapa temprana.

Cambiar tu estilo de vida realmente cambia tus genes: es posible activar aquellos que te mantienen sano y desactivar los que promueven la enfermedad cardiaca, el cáncer de próstata, el cáncer de mama y la diabetes. Dando los pasos correctos, es factible cambiar más de 500 genes en sólo tres meses. Las personas suelen decir: “Ah, todo está en mis genes. No hay mucho que yo pueda hacer al respecto”. Pero sí puedes. Saber que el cambio en el estilo de vida transforma nuestros genes es a menudo muy motivador, no para echarnos culpas, sino para empoderarnos. Nuestros genes son una predisposición, pero no son nuestro destino.

Nuestra última investigación encontró que estos cambios en la dieta y en el estilo de vida pueden incluso alargar los telómeros, los extremos de los cromosomas que controlan el envejecimiento. A medida que tus telómeros se hacen más largos, tu vida se alarga. Éste fue el primer estudio controlado que demostró que cualquier intervención puede comenzar a revertir el envejecimiento a nivel celular mediante el alargamiento de los telómeros. Y mientras más personas siguieron estas recomendaciones en el estilo de vida, más largos se hicieron sus telómeros.

Éste es un enfoque diferente a la medicina personalizada. No es que hubiera una serie de recomendaciones dietéticas para revertir la enfermedad cardiaca, una diferente para revertir la diabetes, y otra para cambiar tus genes o alargar tus telómeros. En todos nuestros estudios, se les pidió a las personas consumir alimentos enteros y seguir una dieta basada en plantas como la que se describe en este libro. Es como si tu cuerpo supiera cómo personalizar la medicina que necesita si le das las materias primas adecuadas en tu dieta y estilo de vida.

No es todo o nada. En todos nuestros estudios encontramos que mientras más personas cambiaron sus dietas y estilos de vida, mejoraron más y se sintieron mejor, a cualquier edad. Si un día te das gusto con la comida, come más sano la próxima vez.

Estos cambios en el estilo de vida son parte de la tendencia de mayor influencia en la medicina actual, lo que se conoce como “medicina del estilo de vida”, que es el estilo de vida como tratamiento y como prevención.

Y lo que es bueno para ti es bueno para nuestro planeta. En la medida en que hagamos la transición hacia alimentos enteros y a una dieta basada en plantas, no sólo haremos una diferencia en nuestra propia vida, sino que también haremos una diferencia en la vida de muchos otros en todo el mundo.

Las crisis relacionadas con el calentamiento global, con los costos de atención a la salud y con los recursos energéticos pueden resultar abrumadoras: “¿Qué puedo hacer yo como persona para crear una diferencia?” Esto puede conducir a la inacción, a la depresión, e incluso al nihilismo.

Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que algo tan primordial como lo que elegimos llevarnos a la boca cada día hace una diferencia en estas tres crisis, esto nos da poder y le confiere un significado a estas elecciones. Si es significativo, entonces es sostenible, y una vida significativa es una vida más larga.

La crisis de la salud

Más de 75% de los 2.8 billones de dólares en costos anuales de los Estados Unidos para la atención a la salud (en su mayoría costos de atención a los enfermos) se deben a enfermedades crónicas que a menudo se pueden prevenir e incluso revertir con una dieta basada en plantas a una fracción del costo.

Por ejemplo, en la Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición (EPIC, por sus siglas en inglés), los pacientes que siguieron los principios dietéticos saludables (bajo consumo de carne y alto consumo de frutas, verduras y pan integral), que nunca fumaban, no tenían sobrepeso y hacían por lo menos 30 minutos al día de actividad física, tuvieron un riesgo general 78% menor de desarrollar una enfermedad crónica. Esto incluyó un 93% menos de riesgo de diabetes, un riesgo 81% menor de ataques al corazón, una reducción de 50% en el riesgo de derrames cerebrales y una reducción general de 36% en el riesgo de cáncer, en comparación con los participantes sin estos factores saludables.

Otro estudio reciente de más de 20 000 hombres encontró que aquellos que no tenían mucha grasa abdominal y que seguían una dieta saludable, no fumaban y se ejercitaban moderadamente, redujeron su riesgo de un ataque al corazón en un 80 por ciento.

No se trata simplemente de bajo en grasas versus bajo en carbohidratos. Un nuevo estudio encontró que la proteína animal aumenta dramáticamente el riesgo de muerte prematura, independientemente de la grasa y de los carbohidratos. En un estudio de más de 6 000 personas, quienes tenían entre 50 y 65 años y que reportaron seguir dietas altas en proteína animal, tuvieron un aumento de 75% en la mortalidad general, de 400% en muertes por cáncer y de 500% en diabetes tipo 2 durante los 18 años siguientes.

Al mismo tiempo que el poder de los cambios integrales en el estilo de vida se está documentando cada vez más, las limitaciones de la medicina de alta tecnología son cada vez más claras.

Por ejemplo, los ensayos controlados aleatorios han demostrado que las angioplastias, las endoprótesis y la cirugía de bypass coronario no prolongan la vida ni previenen ataques al corazón en los pacientes más estables. Sólo una de cada 49 personas con niveles de cáncer de próstata en fase inicial y niveles de PSA (antígeno prostático específico, por sus siglas en inglés) inferiores a 10 puede beneficiarse de la cirugía o la radiación. Además, la diabetes tipo 2 y la prediabetes son pandémicas, afectando a casi la mitad de los estadounidenses; sin embargo, los tratamientos con medicamentos para reducir el azúcar en la sangre no previenen las complicaciones de la diabetes tal como lo hacen la dieta y el estilo de vida. United Health Care estima que si las tendencias actuales continúan, los costos de la diabetes tipo 2 serán de 3.3 billones de dólares en 2020, lo que claramente no es sostenible.

La medicina del estilo de vida es rentable, así como médicamente efectiva. Nuestra investigación ha demostrado que cuando los cambios integrales en el estilo de vida se ofrecen como tratamiento (y no sólo como prevención), se producen importantes ahorros de costo ...