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LAS NIñAS VAN DONDE QUIEREN

Sergio Parra   Irene Cívico  

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Fragmento

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Fecha y lugar de nacimiento

27 de julio de 1740 (La Comelle, Francia).

Su mayor logro

Ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo.

Su lema

«Haz lo que debas.»

Cópiale

Persigue tus sueños, allí donde te lleven.

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Jeanne creció en una de las zonas más rurales de la Borgoña francesa y se aficionó tanto a estudiar las plantas y las flores que crecían cerca de su casa que en su pueblo era conocida como «la señora de las hierbas». Poco se imaginaban que cuatro siglos más tarde todos la conoceríamos también como la primera mujer de la historia en dar la vuelta al mundo.

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Con poco más de 20 años, Jeanne empezó a trabajar como ama de llaves en casa del famoso naturalista Philibert Commerçon, con quien compartía, claro, su amor por la naturaleza y la botánica. Al quedarse viudo, lo suyo se convirtió en algo más que una relación de trabajo.

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Philibert era un tipo delicado de salud, y necesitaba de los cuidados constantes de Jeanne, con lo que no es de extrañar que cuando la Academia de Ciencias de París le ofreció embarcarse en la expedición científica de Louis Antoine de Bougainville alrededor del mundo, Philibert pidió que le acompañase su ayudante. La expedición era una grandísima aventura para identificar especies vegetales alrededor del mundo. ¿Qué podía haber más emocionante para una amante de las plantas? Pero, claro, había un pequeño problemita y es que las mujeres tenían prohibido navegar con la marina francesa. Así que Jeanne se tuvo que disfrazar de hombre para poder acompañar a Philibert y pasó de ser Jeanne a ser Jean. Para que nos entendamos, pasó de llamarse Juana a llamarse Juan.

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En 1766 se subieron al Étoile y partieron de Francia en dirección a Sudamérica en un viaje larguísimo. Jeanne tuvo que esforzarse fuertemente para que los marineros no descubriesen que era una chica durante los tres años que duró el viaje. Aunque seguramente los tripulantes tenían muchas sospechas del tímido chavalín que dormía con el botánico del barco.

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La primera parada (¡por fin!) la hicieron en Montevideo, Uruguay, donde recopilaron un montón de muestras de plantas raras de la zona. En la siguiente parada de la expedición en Río de Janeiro, Brasil, descubrieron una de sus plantas más famosas, una enredadera tropical de colores preciosos que bautizaron como buganvilia en honor al responsable de la expedición (el señor Bougainville, ¿recordáis?).

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De allí se fueron a la Patagonia, y mientras esperaban vientos favorables que les permitiesen cruzar el estrecho de Magallanes hacia el Pacífico, Jeanne y Philibert hicieron algunas de las exploraciones más complicadas del viaje. Cargando con todo y ayudando a Philibert a andar, fue como Jeanne se ganó el respeto de todos por su increíble fuerza y valentía. Después de largas jornadas de exploración, volvían juntos al barco y pasaban horas y horas organizando y catalogando todas las plantas, piedras y conchas que habían encontrado.

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Pero algo sucedió al llegar a Tahití. No sabemos exactamente cómo, pero se descubrió la verdadera identidad de Jeanne. Desde ese momento, ya nada fue lo mismo y su seguridad quedó comprometida. De Tahití viajaron a Papúa Nueva Guinea, a Indonesia y después a Islas Mauricio, que entonces era un importante puerto controlado por Francia. Allí Philibert se encontró con su viejo amigo el botánico Pierre Poivre, quien era el gobernador de la isla y decidieron que lo mejor para la seguridad de Jeanne y la salud de Philibert era abandonar la expedición y quedarse a vivir en Mauricio en casa de Poivre.

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Al poco tiempo Philibert murió a los 46 años dejando a Jeanne sola buscándose la vida en medio del Pacífico. Pero tranquilos, que era una mujer de recursos, así que abrió una taberna en Port Louis y se hizo amiga de todo el mundo. Allí conoció a Jean Dubernat, un oficial de la armada francesa con el que se casó y decidió volver a Francia.

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En su cabeza, ella solo volvía a casa, pero sin saberlo ¡se había convertido en la primera mujer en circunvalar la Tierra! ¡La primera en dar la vuelta al mundo! A su regreso, trajo con ella documentos y especímenes que había recogido con Philibert a lo largo de la travesía científica, que incluían la descripción de al menos 5.000 especies, 3.000 de las cuales eran nuevas para la ciencia. Su hallazgo fue uno de los más importantes de la historia de la botánica. Tan tan importante que el Ministerio de Marina francés reconoció oficialmente el mérito de Jeanne y le concedió un sueldo para el resto de su vida como compensación.

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A pesar de sus hazañas, la historia de Jeanne fue desconocida hasta más de 230 años después, cuando el botánico estadounidense Eric Tepe decidió honrar su recuerdo forever and ever bautizando con su nombre una nueva especie vegetal de la familia de la patata como Solanum Baretiae. ¿Quién no querría que le pusiesen su nombre a una patata? ¡Bien por Jeanne!

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Fecha y lugar de nacimiento

1775 (Guangzhou, China).

Su mayor logro

Ser la mujer pirata con la flota más grande de la historia.

Su lema

«¿Creéis que me rendiré ante un jefe? Jamás.»

Cópiale

Si hace falta, invéntate tus propias normas.

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Cuando pensamos en un pirata, nos imaginamos a un hombre con un garfio en vez de mano, una pata de palo, quizá con un loro encima del hombro y con un nombre tipo Barbanegra. Pero, claro, todo esto solo pasa en las películas, porque, para empezar, el pirata más grande de todos los tiempos fue Ching Shih: una mujer que capitaneó una de las flotas piratas más colosales de la historia en los mares de China.

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Nacida en Guangzhou, Ching Shih se educó desde bien pequeña en las artes de la picaresca callejera. A los 16 años ya tenía su propia pequeña red de contrabando que en tiendas y mercados. Cuando se cansó de estar en la calle, se fue a trabajar a un burdel flotante del río, y allí conoció al pirata más poderoso de China, Zheng Yi, quien le propuso matrimonio. Ella, que era muy decidida y autosuficiente, le dijo que ok a piratear por los mares, pero que los tesoros encontrados iban a ser todos a repartir al 50 %, y lo mismo para la flota de la Bandera Roja, que, ojito, contaba con más de 400 barcos.

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