Loading...

LOS MITOS QUE NOS DIERON TRAUMAS (LOS MITOS QUE NOS DIERON TRAUMAS 1)

Juan Miguel Zunzunegui  

0


Fragmento

NOTA DEL AUTOR
México al psicólogo

Vamos a mandar a México a unas cuantas sesiones de psicoterapia, cinco serán suficientes para que, analizando algunos de sus mitos, supere los más perjudiciales de sus traumas; lo acostaremos en el diván y lo enfrentaremos contra sí mismo, para ver si la lógica y la razón logran imponerse contra dogmas históricos ridículos que lo atan al pasado.

El mexicano es poco colaborador, personalista, egoísta, y no tiene en definitiva el espíritu de colaboración de otros pueblos; el mexicano no sabe y no quiere trabajar en equipo; es desconfiado y ve principalmente por su bienestar sin importarle el valor de la comunidad. El mexicano vive el hoy volteando al ayer; sin pensar en absoluto en el mañana, tiene una extraordinaria visión a corto plazo, lo que en definitiva no lo hace nada visionario. Pero finalmente es imposible llegar a un destino cuando sólo se voltea hacia atrás y se sigue viendo el puerto de partida. Nunca llegará al futuro un pueblo tan obsesionado con su pasado… peor aún, con un pasado mítico.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Ese carácter del mexicano es una ineludible consecuencia histórica; entendiendo por historia de México a partir de la conquista del territorio mesoamericano por parte de los exploradores españoles. Tenemos una personalidad como pueblo que no nos ayuda a superarnos y deberíamos llevar a cabo una especie de revolución cultural si es que aspiramos alguna vez a ser algo más de lo que somos.

Un pueblo es su historia; los acontecimientos que se suceden en el devenir del tiempo, y la forma en que afectan y se perciben, van marcando la idiosincrasia de una nación, su forma de ser, sus complejos y sus traumas. El hombre es finalmente un ser histórico, y la sociedad, conformada precisamente por un conjunto de seres históricos, se hace así de un inconsciente colectivo, una especie de espíritu popular que rige en gran medida los pensares y actuares de una nación.

Ésta es la única forma de explicar que, a pesar de que los seres humanos que forman la sociedad son perecederos, el espíritu de estas sociedades no cambia. Podemos hablar de la arrogancia de los argentinos, la flema aristócrata de los ingl ...