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MINDFULNESS EN EL MUNDO MODERNO (OSHO LIFE ESSENTIALS)

Osho  

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Fragmento

Meditación, conocimiento, atención plena, Mindfulness, conciencia: no importa el nombre que utilicemos.

Lo que realmente importa es que encontremos al testigo que está perdido en la multitud de pensamientos.

Y una vez que lo hallemos, enfocarnos cada vez más en él; entonces poco a poco lo descubriremos. De pronto se abrirá una ventana y te transportarás a otro ser; otro día se abrirá una puerta y una visión se revelará ante ti.

Lentamente los milagros comenzarán a rodearte. Pero la ciencia consiste en eliminar las barreras, y la más grande de ellas es la mente.

La atención plena es el concepto con que Buda nombra la meditación. Por atención plena se refiere a que siempre debes mantenerte alerta, vigilante.

Siempre debes estar presente. Nada debe hacerse en un estado de letargo mental. No debes vivir tu vida como un sonámbulo, sino con una conciencia aguda.

La mente es tu ausencia. Cuando estás presente, la mente no existe. Por eso todos los budas de todos los siglos han hecho énfasis en que debes acercarte a la conciencia, convertirte en una presencia y así no habrá lugar para la mente y todos sus ingredientes —codicia, ira, delirio, sueños, alucinaciones, ambiciones y mucho más.

Nuestro objetivo es la verdad. Nuestro método, la meditación. Meditar significa estar alerta, consciente y plenamente atento. Así que no importa lo que hagas, sólo hazlo consciente y no mecánicamente.

INTRODUCCIÓN

Una historia zen:

Todos los días el monje Zuigan solía preguntar en voz alta: “Maestro, ¿estás ahí?”. Y él le contestaba: “Sí, señor, aquí estoy”.

Después decía: “Más vale que te despejes”.

Y él respondía: “Sí, señor. Eso haré.”

Luego decía: “Ten cuidado. Que no te engañen”.

Y él contestaba: “Oh, no, señor, no lo permitiré, no lo haré”.

La meditación no puede ser una cosa fragmentada, sino un esfuerzo continuo. A cada momento uno debe estar alerta, atento y meditativo. Pero la mente tiene sus trucos: meditas por la mañana y luego relegas esta actividad durante el resto del día, o rezas en el templo y después te olvidas de ello. Entonces regresas a este mundo sin meditación, sin conciencia, como si caminaras en un trance. Este esfuerzo fragmentario no servirá de mucho. ¿Cómo puedes ser meditativo durante una hora cuando no has meditado durante las veintitrés horas restantes? Es imposible. De pronto ser meditativo durante una hora es imposible. Fácilmente puedes engañarte a ti mismo.

La conciencia es un continuum; es como un río que fluye constantemente. Si eres meditativo, debes serlo durante todo el día, a cada momento. Y sólo cuando eres meditativo a lo largo del día, puedes florecer. Nada llegará antes que eso.

Esta anécdota zen parece absurda, pero es muy significativa. El maestro, el monje, solía llamarse a sí mismo —meditación significa llamarte a ti mismo— por su nombre. Decía: “¿Estás ahí?”. Y él mismo respondía: “Sí, señor, aquí estoy”. Éste es un esfuerzo monumental por estar alerta. Puedes aplicar esto, pues te resultará muy útil. De pronto, al caminar por la calle, pregúntate a ti mismo: “¿Estás ahí?”. De repente se detiene el pensamiento y tienes que responder: “Sí, aquí estoy”. Esto hace que te enfoques cuando el pensamiento se detiene, y mientras tanto permaneces meditativo, alerta.

Este llamarse a sí mismo es una técnica. Al ir a acostarte, al apagar la luz en la noche, exclama: “¿Estás ahí?”. Y en esa oscuridad es donde surge el estado de alerta. Te conviertes en una flama y por dentro respondes: “Sí, aquí estoy”.

Y luego el monje solía decir: “Necesitas claridad. ¡Despéjate!”. Sé honesto, sé auténtico; no entres en el juego. Solía decirse a sí mismo: “¡Despéjate!”. Y entonces respondía: “Sí, haré mi mejor esfuerzo”.

Toda nuestra vida consiste en perder el tiempo. Puedes hacerlo porque no estás consciente de cómo pierdes el tiempo, cómo gastas energía; cómo, finalmente, la vida se desperdicia. Se va por la borda. Todo se va por la borda. Sólo cuando la muerte se aproxime a ti, entonces pondrás atención, estarás alerta. Te cuestionarás: “Pero, ¿qué he hecho con mi vida?”, y una gran oportunidad se habrá perdido. Dirás: “¿Por qué perdía el tiempo?”. Porque no tenías claridad; no te habías despejado. Nunca reflexionaste sobre tus acciones.

La vida no es sólo estar de paso, sino alcanzar un lugar profundo dentro de ti. La vida no está en la superficie; no es la circunferencia, es el centro. Y aún no has al

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