Loading...

PROMETO AMARME Y RESPETARME TODOS LOS DíAS DE MI VIDA

Adriana Macías  

0


Fragmento

A mí, como a casi todas las mujeres, me encantan las historias de amor. Yo era –y sigo siendo– una enamorada de las historias en que una chica ordinaria, poco agraciada, cuya suerte no le favorecía, en un momento recibía los beneficios del mundo para que el hombre más guapo, exitoso y popular se fijara en ella, compartieran una vida juntos y fueran felices toda la vida, terminando así con la mala racha de la protagonista. Pero después crecí y –por fortuna– maduré.

A partir de mi vida y la de muchas mujeres, disfruté las historias de amor en las que un apuesto y gallardo caballero salva a una pobre y desvalida joven, con la misma intensidad con la que amo y disfruto ver un unicornio. Gracias a eso pude hacer una vida con alguien más.

Francamente, lo pensé mucho antes de escribir este libro pues, al igual que muchas mujeres en algún momento, he flaqueado ante esa voz que te dice ¡llámalo! (a ver, ¿no dicen que una forja su propio destino?, pues vamos forjándolo con este muchachón). Pero después recordé que tengo mucha fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad se desarrolla tal y como incrementamos la fuerza de un músculo, con disciplina y constancia. Y así como se necesitan ejercicios, máquinas, suplementos para fortalecer un músculo, de igual manera se necesitan herramientas, práctica y disciplina para fortalecer estas cualidades. Recordé cómo construir mi autoestima día a día me sirvió para hacer frente a uno de los más grandes retos que la vida me regaló.

Es verdad que nadie puede hablar de lo que no conoce o de lo que no ha vivido, así que antes de contar todas las metidas de pata de los demás, hablaré primero de las mías. Aunque en la actualidad comparto la vida felizmente con un gran hombre, quiero decirte que no fue nada fácil llegar hasta este punto en mi vida. Y es que, afortunada o desafortunadamente, siempre hay una relación fallida que te marca en algún sentido; puede ser que te haga más vulnerable o desconfiada y se convierta en un estigma que no te permita sentirte plena con alguien más por la sombra de lo que pasó; o quizá te haga más fuerte e independiente, pero menos tolerante y, a la mínima provocación, reacciones de manera negativa. O también puede ser que te transforme en una mujer fuerte y realizada que sortea las vicisitudes de la vida en pareja, en una mujer que da y, al mismo tiempo, nunca deja de ser ella misma.

Un día llegó el amor de mi vida (o por lo menos el que creí que era) y me pidió matrimonio. Fui la más feliz, no lo creía. En un abrir y cerrar de ojos, estaba organizando la boda. Muchas veces la gran emoción que sientes al vivir algo que deseábamos con toda el alma no te deja ver la realidad y, escudándote en nombre del amor, sueles justificar, incluso responsabilizarte de acciones o reacciones negativas en tu pareja. Y esto, mis queridas amigas, sucede por dos situaciones muy claras:

No tienes la suficiente autoestima y vives en el pl

Recibe antes que nadie historias como ésta