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TUS PIES TAMBIéN HABLAN

Georgette Rivera  

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Fragmento

Introducción

La fortuna es un cristal; brilla, pero es frágil.
Proverbio latino

La podomancia, como cualquier mancia, podría ser mal entendida si se creyera que a través de ella se va dar un registro exacto de cómo ha transcurrido la vida de un ser humano; en realidad, sólo es uno de los muchos pasadizos que pueden descubrirnos una parte esencial de nuestro yo interno; pues como sabemos, no sólo los pies hablan, también lo hacen rostro, ojos, manos, orejas: todos nos informan de nuestro pasado en el presente. Esta es acaso una cuestión compleja, pero si pensamos que lo que ahora somos es la suma de lo que hemos sido, entenderemos la razón de nuestro diario acontecer.

En los pies vamos a encontrar un vehículo de información muy extenso: mediante ellos podemos adentrarnos en terrenos muy íntimos: sueños, amores, vidas pasadas, fobias ocultas, incapacidades, rencores, enojos; pero así como se descubre lo negativo, por decirlo de alguna manera, también es posible hallar remedios para combatirlo; conocerte a ti mismo, lograr el perdón, entender el karma… cuestión ésta que en el presente libro se abordará de manera especial, es una de las razones más importantes para entender los beneficios que pueden adquirirse al hacerse una lectura de pie. Es bueno saber todas las cosas que me pueden suceder, las que ya me pasaron y las probables situaciones que puedo enfrentar en el momento presente. Pero, qué pasa con toda esa información si no estoy dispuesto a reconocer cuáles son los puntos débiles, los fuertes, los avances y retrocesos en esta vida; si sencillamente meto todo eso a un cajón para no enfrentarlo. A fin de que todo tenga una función positiva se incluyen apartados donde se explica qué es el karma, una encarnación y cómo volver a encarnar, en qué consiste el karma colectivo. Se termina esta parte con la búsqueda del perdón. Cabe mencionar que si una persona cierra sus canales o centros de conocimiento, difícilmente podrá hacer una interpretación de su historia personal: se requiere permanecer abierto y tener la firme intención de saber más sobre uno mismo.

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Si después de la lectura de pie, o al encontrar en este libro algún rasgo que se relacione directamente contigo, reconoces que enfrentas el karma de una vida pasada o de tu pasado inmediato, lo más importante es enfrentar de la manera más sencilla un malestar en el presente, y tratar por los medios a tu alcance de identificar el anterior semejante y romper la cadena del básico; es decir, con lo que originó esa situación. Ahora bien, si reconoces un karma colectivo, donde se une un grupo de personas conocido o desconocido para experimentar algún siniestro —como un incendio, temblor o accidente que ocurrió en el pasado—, entonces debes asumir una actitud valiente y no permitir que tu energía se una a ese acontecimiento, que tiene su origen en un espacio temporal diferente y que, seguramente por no haber completado un ciclo o haber roto la cadena, reaparece. Es de suma importancia saber que si la conciencia descubre que debe regresar porque el tiempo no le alcanzó para arreglar sus karmas anteriores, puedes reencarnar para superar los fracasos. Ello depende del bien que pueda originarse para el prójimo.

Cuando una persona reconoce sus karmas, decide si aprendió la lección o no, si quiere trabajar en la próxima vida sobre ese tema; es importante la experiencia del perdón, aceptar sin reproches de lo que pasó, sin sufrir en el presente por algo que impide alcanzar otro nivel de conciencia.

Conviene saber que el objetivo final del libro es eliminar cargas y mejorar la calidad de vida de quienes tratan de elevar su conciencia y crear un mundo más habitable, haciéndose responsables de sí mismos.

A continuación explicaré brevemente qué son las mancias y el poder que logramos al conocerlas.

Posiblemente imaginaste a unas señoras gordas que adivinan el futuro, pues he dicho que mediante ellas podemos saber el porvenir; pero aún no sabemos a ciencia cierta qué son las mancias: si tienen cara o manos, si van por la calle adivinándole la vida a cuantas personas se les aparezcan; afortunadamente vamos a enterarnos todos, ahora mismo y de una buena vez, qué son las mancias y cuántas hay.

Mancia: según fuentes especializadas —diccionarios, enciclopedias, libros de magia y esoterismo— es una voz de origen griego que, con el significado de adivinación o arte adivinatoria, permite la composición de varias palabras. No obstante, esta definición nos deja con muchas dudas y huecos, así que para adentrarnos más en este terreno, debemos saber lo que es la adivinación; y, para ello, me permití consultar a Warren Howard, quien nos dice que la adivinación es el arte de prever o predecir “sucesos futuros por medios místicos o mágicos”. En el primer caso estamos hablando de una guía divina; en el segundo, de ritos, vaticinios y augurios, ya mencionados.

Ambos casos van ligados, por lo cual para vaticinar y augurar sucesos se necesita de la guía divina; cuestión que requiere de otros ritos, como permanecer limpio de cuerpo y así la inteligencia pueda manifestarse. Es decir, educar al cuerpo para que el espíritu haga acto de presencia y se muestre como se ha mencionado, en el entendido de que la inteligencia es la expresión de nuestro espíritu, y para manifestarse físicamente necesita que los centros de energía de nuestro cuerpo, llamados chakras, se mantengan en equilibrio. Esta limpieza de la que hablo se relaciona con con la realización de ejercicio, ayunos, meditación y oración: no se penetra en el interior de otro ser humano sin una disciplina sobre uno mismo.

No obstante, la mancia es solamente la forma de predecir… y hay muchas formas de hacerlo. A continuación mencionaré los diferentes tipos de mancias que, de manera particular, se sirven de otros elementos, partes del cuerpo u objetos para revelar la “suerte” que se experimentará.

Tipos de mancias

De acuerdo con la explicación anterior, las mancias son diferentes formas de revelar pasado, presente y futuro de un ser humano, en relación con sucesos y/o hechos directa o indirectamente relacionados con él y su entorno. Pero también se encuentran en algunas partes del cuerpo: rostro, manos, cabello, orejas y pies.

Las mancias han sido utilizadas por los hombres para comprender el universo y su quehacer en él. Cuando el hombre siente la necesidad de dominar las fuerzas naturales, se preocupa por saber cómo hacerlo, pero al no encontrar respuestas, busca cómo prevenir el futuro: de esta suerte se empiezan a acercar a las artes adivinatorias.

Existen más de 226 mancias; mediante ellas se pueden saber algunos de los acontecimientos próximos a suceder. Aquí presento las 26 mancias más conocidas:

Aeromancia: adivinación mediante las figuras que el aire propicia en las nubes, así como la manera en que sopla y la intensidad de sus señales.

Alectomancia: adivinación por el canto del gallo o la piedra de su hígado. Se toma en cuenta el tono y la hora de su canto, así como el tamaño y color de la piedra.

Aruspicina: arte supersticioso de adivinar por medio de las entrañas de los animales: se esparcen sus entrañas en el suelo y después de observarlas durante unos minutos se dice el porvenir.

Bibliomancia: consiste en abrir un libro al azar e interpretar lo que allí se dice. En la actualidad se utilizan libros sagrados como la Biblia o el I-Ching: cuando existe algún problema se hace una pregunta, se abre el libro y se lee la respuesta. Sin embargo, se afirma que el mensaje llega directamente del cielo, sea cual sea el libro, si lo pedimos con fe. Así, hay personas que dicen haber encontrado en Rayuela de Julio Cortázar respuesta a sus preguntas.

Capnomancia: adivinación supersticiosa que practicaban los antiguos por medio del humo, principalmente el de las fogatas; la interpretación se hacía con base en su dirección, color y duración.

Cartomancia: arte de adivinar el futuro por los naipes; mundialmente conocido y consultado con frecuencia, es practicado por miles de personas de diversas edades, credos y nacionalidades.

Catoptromancia: a partir de la imagen de una persona reflejada en un espejo, frente al cual se ubica largo rato para observarse con detenimiento. Est ...