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UN CORAZóN SIN FRONTERAS

Nick Vujicic  

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Fragmento

Índice

Introducción

1. Libre de limitaciones

2. Sólo sigue en el juego

3. Crecimiento postraumático

4. La serenidad con la entrega

5. Sigue moviéndote

6. Encontrar la verdadera recompensa

7. El poder de la esperanza

8. La belleza no se ve

9. Ten esperanza de que ocurra lo imposible

10. Prepárate para lo mejor

11. No hay comparación

12. Vence a la tragedia

13. No se requiere evidencia

14. Nunca pierdas las esperanzas

15. Disfruta el paseo

16. Cambia tu futuro

17. Bendiciones disfrazadas

18. Arranca las etiquetas

19. Ríete de ti mismo

20. No te des por vencido

21. Ahora lo veo

22. Apaga los pensamientos oscuros

23. Tal y como eres

24. Fuera de ti mismo

25. Celebra qué te hace único

26. Aprende del fracaso

27. Busca apoyo

Recibe antes que nadie historias como ésta

28. Otro día, otra oportunidad

29. Ten cuidado, ¡y luego da el salto!

30. Construye tu propia oportunidad

31. Encuentra una opción creativa

32. El regalo oculto

33. Alcanza y estírate

34. Levántate una vez más

35. Manejo del colapso

36. Regresa a la realidad

37. Aprende de las pérdidas

38. Una nueva perspectiva ante el temor

39. Fe brillante

40. Descubre tu vocación en la vida

41. Una búsqueda apasionada

42. ¡Dios paga por lo que ordenas!

43. Líderes al servicio de los demás

44. Ayudar a otros

45. La sabiduría de un modelo a seguir

46. Vivir en equilibrio

47. “Discapacitado y apoyado por Dios”

48. Entregarse por completo

49. Amado por Dios

50. El milagro más grande

Agradecimientos

Introducción

Hola, bienvenido a mi primer devocionario cristiano. Este libro se basa en dos de mis libros previos; Una vida sin límites y Un espíritu invencible. Pretendo compartir breves historias que brinden inspiración y consoliden tu fe. Pueden leerse a diario o cuando sientas que las necesitas. No existen más reglas que las de Dios.

Quiero hacer un comentario sobre el título, Un corazón sin fronteras, pues no se refiere a mis limitaciones ni a las tuyas, sino al amor y al poder de Dios, que son ilimitados. Quizá sepas, por mis cursos, libros y videos, o lo deduzca tras ver fotografías mías, que tengo más limitaciones físicas que la mayoría de las personas.

Nací sin brazos ni piernas. Aunque carecía de extremidades, fui bendecido con una familia que me brinda amor y apoyo; no sólo incluye a mis padres, mi hermano y mi hermana (ambos llegaron al mundo plenamente equipados), sino también a muchos primos, tías y tíos. Y algo todavía mejor: se me regaló la fe cristiana.

Eso no significa que conservara mi fe sin obstáculos, sobre todo cuando llegué a mis difíciles años de adolescente, cuando todos deseamos saber cuál es nuestro lugar en el mundo, al que pertenecemos, y cómo ayudarlo a ser mejor. Rezaba a Dios y le pedía despertar con brazos y piernas. Esas oraciones no tuvieron respuesta. Me enojé y me deprimí. Aparecieron en mí pensamientos suicidas, pero me detuve de golpe: me di cuenta de que mi muerte atormentaría a mis seres amados con culpabilidad y pesar.

Al paso del tiempo, entendí que Dios no me trajo al mundo sin extremidades para castigarme. En lugar de esto, Él tenía un plan para mí, un plan increíble para servirle: inspirar y guiar a otros a llevar vidas dentro de la fe cristiana.

Si Dios elige a alguien como yo, sin extremidades, y me utiliza como Sus manos y pies, puede hacerlo con cualquiera. Eso no se relaciona con habilidades físicas. Lo único que Dios necesita es un corazón dispuesto, sin fronteras.

¿Qué se requiere para vivir con fe en esta tierra y tener después la bendición de la vida eterna en el reino del cielo? Una relación con Jesucristo como tu salvador personal. Donde tú eres débil, Dios es fuerte. Al caminar con fe todos y cada uno de los días, tu vida no tendrá límites.

Puedo creer eso gracias a la fe, que mucho recomiendo, o luego de leer las páginas siguientes, en las que mi vida es testimonio del increíble poder de Dios Nuestro Señor. No soy un hombre discapacitado, al contrario, capacitado. Viajo por el mundo para hacer el trabajo de Dios, alcanzar a creyentes y pecadores, a ricos y pobres. Tengo permiso para entregar mis mensajes de fe, esperanza y amor en naciones donde muchos cristianos temen adentrarse.

Mi vida es demasiado buena y, desde que me casé en 2012, tengo el honor y la alegría de compartirla con una esposa cristiana fuerte, tan hermosa en lo interior como en su aspecto. En mis días de desesperación, uno de mis pensamientos más opresivos era que ninguna mujer podría jamás amar a un hombre sin brazos ni piernas. . . estaba tan equivocado. Mi visión era limitada. Se me olvidó que nuestro Dios es amoroso y sabio en formas que no podemos comprender.

Al igual que yo, quizá tú no puedas ver ni imaginar lo que te tiene preparado. Mi meta con este devocionario es ayudarte a extender tu visión y construir tu fe; compartir lo que Dios ha hecho por mí y por los hombres, mujeres y niños especiales, conocidos en mis viajes alrededor del mundo.

Espero disfrutes las devociones y te beneficies de ellas. Pero, lo más importante, espero que te pongan en el camino correcto de Dios para que seas transformado y confíes en que, a través de Él, todas las cosas son posibles.

1.

Libre de limitaciones

 

Cuando estuve lleno de amargura,

totalmente consumido por la envidia,

entonces yo era totalmente ignorante;

era como una bestia ante tu presencia.

Sin embargo, yo sigo contigo.

Mas tú me has tomado de la mano.

Con sabiduría y ternura me guiarás,

y luego me bendecirás.

¡Eres todo lo que quiero en el cielo!

¡Eres todo lo que quiero en la tierra!

Salmo 73: 21-25, MSG

Una pregunta que me hacen con frecuencia es: “Nick, ¿cómo puedes ser tan feliz?” Daré una respuesta breve: encontré felicidad cuando me di cuenta de que, aunque imperfecto, soy el Nick Vujicic perfecto. Soy la creación de Dios, de acuerdo con Su plan para mí. Eso no significa que no haya cosas por mejorar. ¡Siempre intento ser mejor para servir a Él y al mundo!

Creo que mi vida no tiene límites. Quiero que tu sientas lo mismo respecto a tu vida, sin importar sus retos. Al iniciar nuestra travesía juntos, por favor concédete un momento y piensa en cualquier limitación que hayas impuesto a tu vida o permitido a otros establecer. Ahora piensa cómo sería estar libre de esas limitaciones. ¿Cómo sería tu vida si todo fuera posible?

De modo oficial soy discapacitado, pero en realidad estoy capacitado gracias a mi falta de extremidades. Mis retos usuales me han abierto asombrosas oportunidades de alcanzar a muchas personas necesitadas. Tú tienes tus propios retos, y también eres imperfecto. ¡Pero eres un TÚ perfecto!

Con demasiada frecuencia nos decimos que no somos lo bastante inteligentes, atractivos o talentosos para alcanzar nuestros sueños. Creemos lo que otros dicen de nosotros o nos imponemos restricciones. Lo peor es considerarnos poco dignos, ¡porque ponemos límites a la forma en que Dios puede trabajar mediante nosotros!

Cuando renuncias a tus sueños, pones a Dios en una caja. Después de todo, tú eres Su creación y tienes propósito. Por lo tanto, tu vida no puede limitarse, igual que el amor de Dios no puede ser contenido. ¡Sólo imagínate lo que es posible para ti!

VIDA SIN LÍMITES

Puedo elegir y tú también. Podemos rumiar decepciones y carencias, estar amargados, enojados o tristes. En cambio, al enfrentar tiempos difíciles y personas que lastiman, podemos aprender a partir de la experiencia y seguir adelante y, a la vez, asumir la responsabilidad por nuestra propia felicidad. Piensa cómo deseas responder la próxima vez que enfrentes un reto.

2.

Sólo sigue en el juego

 

Inclina tu oído, OH SEÑOR, y escúchame,

Porque estoy afligido y menesteroso.

Guarda mi alma, porque soy piadoso;

Eres mi Dios;

¡Salva a Tu siervo que en Ti confía!

Ten misericordia de mí, oh Señor,

Porque a Ti clamo todo el día.

Alegra el alma de Tu siervo,

Porque a Ti, oh Señor, levanto mi alma.

Porque tú, Señor, eres bueno y perdonas,

Y eres grande en misericordia con todos

los que Te invocan.

Salmo 86: 1-5

He descubierto, una y otra vez, que cuando pedimos ayuda a Dios y luego realizamos una acción, sabemos en nuestro corazón que Él nos cuida y no hay razón para temer. Mis padres me lo enseñaron con su forma de vivir cada día. Son mis más grandes ejemplos de fe en acción. Aunque llegué a este mundo con “unas cuantas piezas faltantes”, como diría mi mamá, he recibido muchas, muchas bendiciones. Mis padres siempre me apoyaron. No me consintieron. Me disciplinaron cuando lo necesitaba y me dejaron cometer mis propios errores. Más que nada, son maravillosos modelos a seguir. Fui su primer hijo y, en definitiva, un paquete sorpresa. A pesar de todos los exámenes maternos habituales, el médico no halló ninguna indicación de q ...