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UNA BUENA FORMA PARA DECIR ADIóS

César Lozano  

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Fragmento



Índice

Portadilla

Índice

Agradecimientos

Prefacio: No temas vivir en la verdad por el Presbítero Juan José Martínez Segovia

Prólogo, por Cecilia Segovia

Introducción

Decir adiós duele

Nadie nos enseña a vivir el dolor

Superar el dolor

Factores que determinan la intensidad del dolor

La fuerza de la costumbre

Las fases del duelo

La muerte, el adiós más doloroso

¿Qué decir a quien sufre?

Reconocer el momento para decir adiós en una relación conflictiva

Tras despedirse de una pareja

¿Qué aprendí?

Empezar de nuevo

El adiós y la amistad

¿Qué decir a quien sufrió otro tipo de pérdida?

Busca una intención positiva

Aminorar la intensidad del dolor

¿Por qué yo? ¿Por qué a mí?

A pesar del dolor, promueve en ti la felicidad

La felicidad y la adaptación

Adiós a un mal hábito

Adiós a la preocupación

Créditos

Grupo Santillana

Agradecimientos

A mi querida esposa Alma, por todo lo que he aprendido de ella, quien transforma el dolor en esperanza. A mis hijos, César y Alma, porque al verlos y tenerlos, valoro y disfruto los momentos compartidos, lo cual me ayuda a sobrellevar el adiós momentáneo que les digo constantemente al partir a mi trabajo cada día. A mi papá, por su cariño y apoyo en la elaboración de mis publicaciones. A mis hermanos y hermanas, especialmente a Gaby, por trabajar conmigo, por dar siempre su mejor esfuerzo, y por su gran dedicación. A mis compañeros de trabajo: Cristy Salazar, quien me ha brindado por más de 23 años su amistad, tiempo y profesionalismo, a Lupita, y a mi incondicional asistente y excelente amigo Mario Almaguer; gracias a todos por estar siempre conmigo y poner valor agregado a sus vidas y trabajo. A ti, mamita preciosa porque con tu doloroso adiós me inspiraste a escribir este libro, que deseo dé esperanza y alivio a quienes han vivido o vivirán el adiós.

Prefacio
No temas vivir en la verdad

El nuevo y extraordinario libro de mi amigo, el Dr. César Lozano, presenta una serie de maravillosas formas de decir y aceptar el adiós; a través de su lectura, he tenido la dicha de reafirmar lo que creo desde hace tiempo: “Qué extraordinario es vivir en la verdad, superando con valor los temores que puedan existir”.

El temor a lo desconocido es una constante en nuestro peregrinar por este mundo. ¿Podría ser esto diferente? Desde que estamos en el vientre de nuestra madre somos receptivos tanto a sus emociones positivas como a las negativas. Entonces, la alegría por nuestra llegada se entremezcla con la natural incertidumbre por la salud, los cambios que se generarán y nuestro futuro, mismo que Dios planeó maravilloso.

Al recorrer los cap

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