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VIVIR PARA VOLAR

Isha   

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Fragmento

Introducción

Sentar las bases para el amor-conciencia

Acausa de la inseguridad económica y del cambio global, las estructuras están cayendo, dejándonos con una sensación de vulnerabilidad e incertidumbre. Nos sentimos pequeños e indefensos frente a situaciones que están fuera de nuestro control: la conciencia de víctima se manifiesta. Sin embargo, ¿qué tal si pudiéramos hacer una diferencia, con sólo cambiar nuestro punto de vista? ¿Y si tuviéramos una percepción de la vida más liviana, más lúdica?

Yo creo que el estado actual de conflictos y disturbios representa para la humanidad una oportunidad para alcanzar un nuevo nivel de conciencia, que yo llamo amor-conciencia, y este libro te dará las herramientas para lograr dicho estado de paz y serenidad permanentes en tu propia vida.

Estoy aquí para compartir contigo cómo me di cuenta de que las cosas en realidad no están tan mal como pensamos, que son increíblemente más maravillosas y fantásticas de lo que podríamos haber soñado. Es hora de dejar de preocuparse y empezar a crear un mundo en el que valga la pena vivir y que comenzará contigo. Sí, ¡contigo! No vayas a creer que la situación actual en el mundo es un problema ajeno a ti: es tu responsabilidad y sólo tuya. Porque, aunque no lo creas, tú eres quien lo está creando.

Recibe antes que nadie historias como ésta

En todo momento tienes una opción. Puedes elegir el miedo, o bien, puedes optar por elegir el amor. Puedes entregarte a lo que es, o resistirte. Este libro nos llevará a encontrar el poder de elegir el amor y una dichosa entrega.

Un cambio de imagen en tu mente

La cultura moderna está obsesionada con los cambios de imagen. Nos incita a cambiar nuestros hogares, nuestros vestuarios, nuestras caras y hasta nuestras caderas con tanta frecuencia como cambiamos de ropa. Si tenemos en cuenta esto, nos sorprenderemos al ver cuánto nos resistimos al cambio interno. ¡Es hora de permitir un cambio de imagen en tu mente! Dentro de nuestras mentes tenemos un revoltijo de trastos viejos y gastados, de ideas y opiniones inconscientes que pasaron de moda ¡hace ya más de medio siglo! Es como si nuestra mente se quedara estancada en la comodidad decadente de un sofá viejo y presuntuoso. Está raído, cubierto de manchas y polvo, con una pulga saltando de vez en cuando, migas de pan viejo metidas entre los cojines, goma de mascar entre sus grietas, un desastre que, sin embargo, nos es familiar. A pesar de que se esté cayendo a pedazos y necesite con desesperación ser reemplazado, estamos acostumbrados a él. Nos hemos sentado en él durante tanto tiempo que ya ni nos damos cuenta de su olor desagradable.

¿No crees que es hora de re-decorar? ¿Y si tiramos el viejo sofá al basurero y empezamos de nuevo? Puede que lo familiar lo sintamos cómodo, pero si nos quedamos estancados en lo conocido, nunca experimentaremos nuestro potencial completo. La inercia nunca te da alegría: en última instancia te lleva a la insatisfacción. ¿Qué pasaría si la vida se volviera de nuevo liviana, alegre, inocente, una celebración de la felicidad presente en cada momento? ¿Qué pasaría si la vida pudiera pasar del drama y la tragedia al entusiasmo y la aventura, de una angustiante película de cine negro a una comedia romántica y ligera en el que al final descubres que tu único y verdadero amor, todo el tiempo, fuiste tú?

Quien seas en el futuro será definido por quien estés siendo ahora. Tu evolución se define por tus respuestas ante lo que sucede cada día y la evolución es la dicha. Pregúntate: ¿Me estoy amando? ¿Me estoy volviendo la persona que mi corazón anhela ser? ¿Estoy siendo más amor? Mientras esperas algo, ya sea un milagro o un desastre, rechazas la oportunidad de elegir algo nuevo y así, de forma activa, generar transformación en ti y en el mundo.

Mientras inicias este viaje tan emocionante y estimulante conmigo, mi querido lector, esta gran búsqueda en las profundidades de tu ser, te pediré algo: en lugar de esperar a ver resultados en el futuro, define quién vas a ser en este momento. Ésta es la diferencia entre ser víctima y ser creador. Un creador determina quién será, mientras la víctima espera a ver lo que suceda. Cada momento que pierdes en pensar en tu futuro es energía que podrías utilizar para transformar tu realidad actual.

Descubrir la verdadera plenitud en el vacío

Un maestro zen japonés recibe la visita de un profesor universitario. Viene a preguntarle sobre el zen, pero antes de contestarle, el maestro le invita un té. La ceremonia japonesa del té es algo larga y compleja. A medida que el maestro recorre los pasos de la ceremonia tranquilamente, el profesor se va impacientando cada vez más. Cuando el té está listo, el maestro comienza a llenar la taza del visitante. Cuando la taza está llena, él continúa sirviendo. El té comienza a desbordarse y el profesor, sin poder contenerse por más tiempo, grita: “¡Ya está llena, no cabe más!”.

–Así como esta taza –dice el maestro–, tú estás lleno de tus propias opiniones e ideas. ¿Cómo puedo enseñarte, si aún no has vaciado tu taza?.

En el mundo moderno nos enseñan que acumulando cosas –ideas, bienes, conocimientos, experiencia– encontraremos la plenitud, pero en realidad una vida vibrante y verdadera proviene de estar vacío.

Al llenar nuestros sentidos con un aluvión interminable de estímulos y distracciones enterramos el tesoro más grandioso de nuestra existencia: nuestro propio ser. En el fondo, debajo de todas las ideas, las preferencias, las opiniones, los temores y los recuerdos, está tu ser, verdadero y eterno: aquello que yo llamo amor-conciencia. Siempre ha estado ahí y siempre lo estará. El amor-conciencia es quienes somos en el nivel más profundo; y sin embargo, lo hemos perdido de vista, escondido detrás de las “cosas” que más valoramos. Sólo vaciándonos podremos descubrir nuestro tesoro más preciado. El vacío está lleno de lo que queremos y necesitamos profundamente.

Nos aferramos a las estructuras que nos son familiares porque pensamos que definen quiénes somos, y, aunque nos causen sufrimiento, la alternativa parece mucho menos deseable: nuestro miedo al cambio es, en última instancia, el miedo a perder nuestra identidad. Sin nuestro sistema de creencias, preferencias políticas, opiniones, e incluso nuestras personalidades, ¿qué sería de nosotros?

Estas ideas acerca del mundo y de nuestro lugar en él nos dan una cierta sensación de control: sabemos dónde estamos parados y sabemos qué lugar ocupamos en relación a todo y a todos. Pero, ¿acaso esta ilusión de control nos da felicidad? Para la gran mayoría de nosotros, la respuesta sería ¡no!

Y, por lo tanto, si queremos encontrar una nueva visión de vida, tenemos que estar dispuestos a dejar ir nuestras viejas ideas y opiniones. En vez de aferrarnos a ellas de forma rígida, estancados y resistentes al cambio, debemos estar abiertos a recibir y dispuestos a evolucionar. La evolución es la naturaleza del amor-conciencia. Pero, ¿qué es lo que impulsa la evolución? El cambio. Sin cambio, no hay crecimiento, no hay vida. La resistencia al cambio es la muerte. La vida debe adaptarse para sobrevivir: si queremos seguir adelante, debemos estar dispuestos a transformarnos y a dejar lo viejo atrás.

A lo largo de la historia, la grandeza ha sacudido las viejas opiniones. Jesús rompió con la tradición, al igual que Buda. A medida que evolucionamos, las opiniones y los juicios que una vez aceptamos sin siquiera cuestionarlas se vuelven anticuadas e irrelevantes. Es hora de vaciarnos de aquello a lo que nos aferramos, de renunciar a las ideas y opiniones que han llenado nuestra mente.


La conciencia evoluciona.

Sin cambio, no hay evolución.

¡Qué liberador es estar vacío! No tener opiniones, ni ideas, ni límites, ni resistencia. Decir que sí al Universo, decir sí a toda la creación desde un lugar dichoso es posible al abrazar la vida sin interferir, al entregarse a lo que es, al enamorarse de la propia realidad actual. Ésta es una verdadera historia de amor, el amor de un individuo por la vida misma, por sí mismo, por la dicha de ser.

Por lo tanto, en este libro, más que aprender algo nuevo, vamos a desaprender. En la primera parte voy a exponer algunas de las ilusiones más aceptadas, las mentiras más limitantes que se basan en el miedo, el cual aceptamos como nuestra realidad común. Asimismo, en el resto del libro se abordarán algunos de los problemas de la vida real que estas ilusiones crean en nuestras vidas. En la segunda parte analizo cómo estas ilusiones surgen en nuestras relaciones personales y en los diversos roles que cada uno juega. En lugar de perpetuar los estereotipos que nos han transmitido y que dictan nuestro desempeño como madre, padre, hombre, mujer, amante, esposo, trabajador o jefe, podemos actuar en estas funciones desde el amor-conciencia y realizarlas de una manera más eficaz, dichosa y compasiva. En la tercera parte ofrezco sugerencias concretas para incorporar el amor-conciencia frente al ritmo rápido y volátil de este siglo que estamos viviendo.

Faros para iluminar el camino

Antes de comenzar, podemos prepararnos cultivando ciertos modos de pensar y liberando otros que nos limitan. Las siguientes directrices sentarán las bases para vivir una vida en el amor-conciencia. Cada vez que te encuentres confundido o lleno de dudas, puedes volver a estas pautas para profundizar tu capacidad receptiva. Además, muchas de tales indicaciones se van a plantear más de una vez en este libro, lo cual es bueno, ya que “de la repetición nace la integración”.

Enfócate en la alegría

Lo primero que tenemos que hacer es comenzar a enfocarnos en la alegría: la belleza, la inocencia, la alabanza, el amor y la gratitud presentes en cada momento. ¿No es hora ya de que tengamos un poco más de eso?

¿Cómo se expresa la alegría? Esto es lo más maravilloso de la alegría: no tiene un formato fijo. Su forma es una vibración de vacío. La alegría es como un manantial de montaña: sus burbujas efervescentes surgen eternamente de sus profundidades. Su constante espontaneidad nutre y refresca, fluye y rellena.

La dicha no busca lo que está mal. No critica lo externo buscando un culpable para formular sentencias y predicamentos. Si lo hiciera, sus aguas pronto se estancarían, empantanándose y quedando sin vida. La dicha está abierta al amor y a ser ese amor. No tiene una idea preconcebida sobre cómo debe ser el amor y a quién se debe dar.

En lugar de esperar la plenitud externa –el placer, la siguiente novedad para consumir, o el nuevo juego–, conviértete en esa dicha. Luego, dirígete al mundo para compartirlo con la humanidad.

Mantente presente

La dicha vive en el presente, así que deja de vagar en el pasado y el futuro, que han tenido ya bastante de su tiempo, ¿verdad? Es hora de darle al aquí y al ahora –al presente, donde la vida en realidad está sucediendo– un poco de la atención que merece.

Reclama la inocencia de la infancia

Los niños nos llevan ventaja a los adultos en el ámbito de la felicidad. Ellos se acercan a todo como si fuera la primera vez, completamente libres de lo que haya sucedido antes. Ellos ven la magia y la maravilla en todas partes. ¿Te imaginas qué alivio sería volver a ese estado?

Cuando yo era niña, sólo era. No me estaba observando ni medía las reacciones de los que me rodeaban; no trataba de manipular, ni seducir o controlar de ninguna manera; ser ya era suficiente. No tenía ni idea de lo que significaba hacer el ridículo o portarme seria: si era feliz, me reía, si estaba triste, lloraba. No cuestionaba mis acciones. Sólo era. Yo era el estado de ser, siendo. Acarreando el bagaje acumulado durante la edad adulta, con sus opiniones, temores y percepciones distorsionadas, hemos perdido la espontaneidad.

A medida que avanzas en tu vida diaria, con frecuencia puedes limpiar la pizarra de tu mente y ver las cosas como las vería un niño: sin expectativas ni recriminaciones. Trata de ver a cada persona de nuevo. Cuando alguien sin hogar vega a pedirte una moneda, dale una sonrisa en lugar de rechazarla (tal vez tu sonrisa era lo único que en realidad quería). Cuando tu tediosa suegra llame por teléfono, no le respondas anticipando sus quejas y reprimendas. Cuando tu jefe te pida que vayas a su oficina, no esperes automáticamente que vaya a regañarte (¡tal vez te quiera aumentar el sueldo!). Siempre estamos en guardia, a la espera de que algo salga mal. En su lugar, adopta la inocencia vacía y espontánea de un niño: ábrete a recibir con alegría.

Aligérate y juega

Una de los rasgos más tristes en la sociedad moderna es que tomamos las cosas demasiado en serio. Nos sentimos impulsados a cumplir con lo que “deberíamos” ser, lo que creemos que el mundo espera de nosotros. Pensamos: “No seas ridículo. No hables sin que te pregunten. No seas inmaduro. No digas lo que realmente tienes en mente. ¿Qué pensarán?”. El autocontrol y la autocrítica se han convertido en parte de nuestra vida y agotan nuestra capacidad de juego y de libre expresión.

Tenemos que aprender de nuevo a fluir desde el corazón; hay que permitirnos vernos ridículos, bailar con libertad, detenernos y recordarnos que la vida se trata de risa y alegría desenfadada. Haz la prueba. Tal vez te guste.

Suelta la necesidad de “tener razón”

Cuando nos apegamos a nuestro punto de vista, éste puede llegar a ser más importante que cualquier otra cosa. Como consecuencia, sentimos una urgente necesidad de tener la razón, lo que a menudo exige demostrar que el otro está equivocado y como consecuencia, generarun conflicto. Siempre que sentimos la necesidad de probar un punto, perdemos de vista la dicha de este momento.

Es fácil saber cuándo una idea u opinión está basada en el miedo: viene acompañada de la necesidad de defenderla, para protegerla de aquellos que no están de acuerdo. Ésta es la raíz del fanatismo. El amor, por el contrario, no necesita defensa. Se trata de una apertura fresca y dulce que abraza las opiniones de los otros.

Al dejar de lado tu necesidad de tener razón, aprendes a fluir con el mundo. Para hacer esto no tienes que decidir que te has equivocado. Simplemente tienes que abrirte a la posibilidad de que tu punto de vista no sea la verdad absoluta, de que en el gran esquema de las cosas ni siquiera importe, que en realidad esta opinión tuya tan preciada es sólo otro pensamiento, es sólo otra construcción de la mente. Ceder a esa flexibilidad te llevará a un lugar de mayor receptividad.

“Yo no sé” es una de las expresiones más poderosas en el camino del crecimiento interior. Cuando te das cuenta de que no sabes algo, te abres a recibir.

Obsérvate. ¿Cuándo tus opiniones se tornaron más importantes que la paz, que la armonía? Pregúntate a ti mismo: “¿estoy peleando por mi ...