Loading...

¿Y AHORA PA' DóNDE?

Jacques Rogozinski  

0


Fragmento

Introducción
Borregos

Es muy extraño el mundo cuando nos creemos todo lo que nos cuentan.

2006, ¿recuerdan? En aquel año no había economista neoliberal, agencia calificadora, ni centro de estudios que no predicase que la humanidad había ingresado en la era del crecimiento perpetuo. Un año después estallarían las hipotecas tóxicas en Estados Unidos y esa humanidad que supuestamente iba a vivir en estado de éxtasis se encontró con una crisis financiera global desastrosa.

Hace no mucho tiempo salió otro mantra: los chinos mienten. Sus cifras de crecimiento están manipuladas, decían. La economía de China colapsará tarde o temprano y cuando eso pase el planeta entrará en la Era del Hielo y, tal vez, hasta vuelvan los dinosaurios.

Y déjenme anotar a la lista 2016 en Estados Unidos… el Brexit. Todos hemos oído lo que debíamos oír. ¡Colapso británico! ¡El fin de Europa! ¡El acabose! No hubo ni hay, otra vez, economista importante ni centro de estudios que no creyese que Inglaterra se encerró tras sus fronteras para revivir la Edad Media, que Europa se desmoronará por un posible efecto espejo tras el Brexit (y no por sus fallas internas) y que la economía global estará seriamente afligida. Y puede ser, o puede que no.

En todo caso, mantra que se repite, mantra que queda y que genera un runrún de rumores e hipótesis repetidas hasta por los taxistas como verdades indiscutibles. Twitter es una carrera desenfrenada de aullidos y en Facebook se lamentan hasta los creadores de los memes de gatos por el futuro de la reina de Inglaterra. Pero, ¿y si no es tan así? ¿Y si estamos otra vez practicando otro ejercicio de borreguismo?

Este libro es un intento por frenar simbólicamente la velocidad de las cosas. Stop. Paren el pánico. Pensemos. Hagamos neurobics. No dejemos que la circulación indefinida de información, rumores, tuits, teorías conspirativas nos ganen lo único que nos permite tomar decisiones óptimas: la razón. Ganemos con calma. Matemos al borrego o, al menos, atémoslo. Contemplemos el escenario, volvamos a pensar y, recién después, actuemos. Respiremos hondo. Cautela. Vamos otra vez.

Cuando decidí escribir este libro, de algún modo una continuidad del anterior, Mitos y mentadas de la economía mexicana, me propuse ratificar un método: en vez de correr tras la voz de alarma, yo me detendría a ver qué tan real es esa alarma; en vez de reaccionar como manada, pensar y repensar opciones. Este libro, entonces, es un intento por proponer miradas distintas a fenómenos comunes. De no seguir ni la receta general ni la tribuna popular.

Cuando cambian los contextos, las teorías deben cambiar, adaptarse. Necesitamos frenar la desesperación y empezar a pensar cómo actuamos ante el cambio de variables que impone el mundo. Porque si pensamos que el mundo es menos tenebroso de lo que parece, las crisis pueden mostrar una salida posible inexplorada, las posibilidades pueden ser mejores que la desesperanza reinante.1

Hace 25 años, si alguien hubiese dicho que en 2017 habría una gran proporción de países donde las tasas de interés estarían en cero, lo habrían llamado loco, cuando menos. Si en los años noventa el Fondo Monetario Internacional hubiera pronosticado que este año nos encontraríamos con países desarrollados pensando hasta en imponer tasas negativas para favorecer el consumo,2 habríamos pedido que encerrasen al economista lunático que gustaba jugar a los dados con el futuro del mundo. Si hace 15 años se hubiera dicho que la empresa de alojamiento más grande del mundo no sería dueña de un solo hotel (Airbnb) y que la de transporte no tendría un solo vehículo (Uber) también los habrían llamado locos.

Pensemos, repensemos. Actuemos con cautela.

Vayamos lento. En este libro me propongo ofrecer más preguntas que respuestas, más miradas heterodoxas que el confort de los lugares comunes. No ir a la velocidad histérica de Twitter, que demanda responder cada cinco segundos o quedarse fuera de la discusión de la Historia en tiempo real. Proponer ideas de debate más allá de la maniquea polémica en que vivimos. Y, sobre todo, discutir la manía a crear tendencias de dos datos, a ver una crisis mundial en cada conflicto, a declarar el fin de la historia en actos desesperados…

Cuando en economía se discute acerca de programas de crecimiento, se suele servir la mesa con un recetario más o menos conocido, en general propuesto, sugerido y, en ocasiones impuesto, por organismos multilaterales o financiado por corporaciones detrás del aparente muro independiente de los centros de estudios universitarios y medios de comunic

Recibe antes que nadie historias como ésta